Aguas negras carcomen el edificio Corocoro
La estructura de este edificio ubicado en la calle San Rafael de Porlamar está colapsada. Mil habitantes, quienes ocupan 270 apartamentos, niegan ser invasores y se han constituido en “Movimiento de pobladores”.
Yanet Escalona
Muchos colaboran en limpiar, pero el lodazal es permanente.
Foto: JOSUÉ STEIN
En el edificio Corocoro de Porlamar viven aproximadamente mil personas en 270 apartamentos invadidos. La semana pasada les asignaron casas a los primero 20 grupos. Quedan otros 250. Dijo una mujer (49): “Hemos pasado las verdes y las maduras; aguantando así cuatro años y medio. Queremos salir de aquí, irnos de aquí porque esto colapsó. Escriban ahí. Mata Figueroa así como te dimos el voto, queremos que nos cumplas…”.
Al mediodía, el movimiento que se genera con gente entrando y saliendo es similar al de otros residenciales a la redonda. Niños uniformados que van o regresan de la escuela, madres que aprovechan para acercarse a la “casa” a almorzar u otros aprovechando para comprar el pan o cargar el garrafón de agua potable. Visto desde afuera la rutina de esta invadida edificación no pinta nada distinto. Sin embargo, “de todo hay en la Viña del Señor” y por eso las eventuales requisas de la Guardia Nacional en el lugar.
Lo impactante se descorre como película de terror al traspasar la puerta principal. Al fondo mirar arriba o hacia abajo es igual de dantesco. El techo y lo que eran ductos de potentes aires acondicionados son hoy “coladores” de aguas negras que caen hasta formar el putrefacto lodazal. Si los ingenieros estructurales hablan del daño que puede ocasionar el agua que cae constante sobre cualquier techo no impermeabilizado, hay que preguntar hasta cuándo estará en pie la colapsada estructura de concreto. Eso huele mal… se habla de niños que se enferman con frecuencia por vivir en tales condiciones.
Ni en la guerra
Películas que recrean las secuelas de derribados edificios durante la Primera o Segunda Guerras Mundiales quedarían cortas a la hora de describir este tipo de escenario, el cual además de las aguas servidas que caen desde el piso 13 hasta la planta baja reúne cualquier cantidad de desperdicios. Habitantes aseguran que con base en la unión que existe entre la mayoría hacen sus operativos de limpieza y sacan los desperdicios. Sin embargo, otros no colaboran y acumulan la basura, sin sacarla al frente como hacen muchos.
En el Corocoro todos aluden a cómo logran hacer más llevadera la vida, pero igual se rehúsan a dar sus nombres. Una mujer de 49 años madre de dos niños y quien vive además con su mamá aclara que no se consideran invasores. Se refiere a los “Movimientos de pobladores”.
-Mire, así como aquí hay gente mala, también los hay buenas que colaboran. Nos organizamos y compartimos.
En su caso dice que aprovechó la oportunidad para residenciarse allí “porque no nos queda de otra. Imagínese, gano un salario mínimo y los alquileres pasaban de 3 mil. ¿Dónde podía vivir con ese ingreso?”. La mayoría de los arrendadores exigen que no se tengan niños, ¿y dónde me voy con los dos míos?
“Por eso tenemos la esperanza de que nos entreguen la casa. El compromiso es ir asignando cinco casas por cada movimiento de pobladores que hay en la Isla. Así está organizado y esperamos que lo cumplan”.
Surten con mangueras
A la pregunta de cómo se surten de aguas blancas explicó que a través de un sistema de mangueras, impulsada por bombas llegan a los 13 pisos. Toman el agua de un tanque ubicado en la parte baja e internamente en cada apartamento poseen sus recipientes y tanques particulares. Cuando uno se llena, pasan la manguera al vecino.
-Realmente no me puedo quejar de mis vecinos. Aquí somos unidos y nos cuidamos entre todos para que no entre gente extraña.
Como se carece de ascensores es constante el “sube y baja” por las escaleras. Bien cotizados son los primeros pisos, mientras que vivir en el décimo tercer piso no significa precisamente “escaleras al cielo”…más bien cuando sus habitantes regresan al apartamento, ese alto recorrido se les convierte en el propio infierno y escalones sin fin.
Hemeroteca:
***Noviembre de 2008
El 21 de noviembre de ese año en el SOL DE MARGARITA titulan: “Intentan ocupar edificio Corocoro (propiedad de Fogade). Llegaron en autobús y taxis con colchonetas, ventiladores y cocinas”.
*** “600 familias invaden dos instalaciones entre éstos el hotel Corocoro y se hacen llamar Cooperativa Poder de Sanación. Ellos no quieren que los medios manipulen pues no son delincuentes, el líder de esta cooperativa indica que el presidente Chávez está al tanto y los felicitó (Publican el 2 de junio de 2009 en www.vlinea.com).
***Otra nota, publicada en julio de 2009 en este diario, reseña una protesta en la sede del Ministerio Público, encabezada por el concejal José Gregorio Gómez. Residentes de edificios aledaños al Corocoro protestaban por la presencia de quienes califican de invasores. “Si las propiedades son de Fogade, el Estado debería retomarlas”.









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