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21 de septiembre de 2019





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Resonancias familiares
Nuestra familia, en teoría, se debe ocupar de formarnos como los mejores ciudadanos del mundo. En este proceso se enseñan muchas cosas, además de los modales básicos.
Mónica Tietz monicatietzs@gmail.com

9 Sep, 2019 | La forma en que nos conectamos con el mundo, en cómo reaccionamos ante determinadas situaciones y cómo formamos lazos sociales, viene determinado por la herencia familiar.

Nuestra familia, en teoría, se debe ocupar de formarnos como los mejores ciudadanos del mundo. En este proceso se enseñan muchas cosas, además de los modales básicos. Los prejuicios y los miedos también nos son traspasados, las costumbres, los conocimientos generales y mucha otra información se recibe en este aprendizaje.

Toda esta información que heredamos está ahí para que podamos sacarle provecho de la mejor manera. Cada “byte” de herencia está allí por una razón, incluso esa información que consideramos negativa y no nos gusta, toda ella tiene una historia que la justifica.

Esta historia, información y aprendizaje condicionan nuestro comportamiento ante situaciones y personas con determinado perfil, pero, si no se está atento, puede crearnos dolor.

Resonancia

La mejor forma de explicar lo que es la resonancia es usando un ejemplo bastante clásico de cómo funciona. En un salón de clases se sientan 30 personas diferentes, con 30 historias diferentes y 30 familias diferentes. Cada uno de estos individuos va a sentirse en la necesidad de conectarse con otras personas.

En un principio será la cercanía lo que formará los primeros lazos, que, en este ejemplo en particular, podrían ser débiles. A medida que pase el tiempo se irán formando pequeños grupos que irán dictaminados por las cosas en común. Esto se puede traducir en tener vibraciones similares que se atraen.

Estas vibraciones es lo que llamamos resonancia. La frecuencia en la que vibramos viene definida por el inconsciente familiar y nos acerca o aleja de un determinado tipo de personas.

La información que recibimos es la que nos hace resonar y nos conecta con personas que tienen una energía similar a nosotros. Hay que entender que esto no siempre nos hará felices. Es importante no dividir nuestra herencia en “cosas malas y cosas buenas”, pues cada pedacito de información es importante y pertenece a una larga historia de ancestros evolucionando hasta que llegan a ti.

Sin embargo, así como evoluciona la raza humana y cambian los preceptos, así podemos nosotros corregir toda la información que no nos agrade o que sintamos que nos perjudica.

Por ejemplo, si vienes de una familia prejuiciosa que, de antemano, crea su opinión de las personas sin haberlas conocido, es probable que quieras cambiar ese detalle, que quieras aprender la tolerancia y comprender que las primeras impresiones no lo son todo.

La bioneuroemoción y la epigenética consideran que todo aquello que se desee modificar en pro de la felicidad y la evolución personal, puede ser modificado.

Otra situación es cuando la familia tiene un problema resuelto y se desea potenciar esa vibración. Por ejemplo, si tu familia jamás se ha quedado sin techo, incluso en los momentos más duros y amargos, significa que la relación con la vivienda y el resguardo está resuelta.

Cuando reconocemos lo positivo de nuestra herencia, podemos aprovecharlo para resolver lo que aún tenemos pendiente. Siempre la mejor forma de evolucionar es ver todo lo que proyectamos, ver a quienes a traemos, revisar nuestro mundo inmediato, pues nos mostrará lo que amamos de nosotros y lo que no nos gusta.

Los secretos

Siempre se ha dicho que entre cielo y tierra no hay nada oculto, aun así, seguimos intentando mantener secretos que muchas veces pueden ser dañinos. Hay traumas que traemos en la sangre, en los genes, cuyos orígenes son totalmente desconocidos para nosotros.

A veces, en un intento por preservar o proteger al colectivo familiar, se guardan secretos que pueden ser dolorosos. Un embarazo no deseado, un aborto provocado en oculto, una adopción fraudulenta, una violación; en fin, estos secretos suelen ser escabrosos y por eso se guardan con tanto celo.

Una historia conocida sobre este tema es la historia de la autora del libro Mi abuelo me hubiera ejecutado, Jennifer Teege. Durante mucho tiempo se sintió deprimida, no encontraba la causa de su depresión, por mucho que trabajaró en ella. Así fue hasta que un día encontró un libro que contaba la historia oculta de su familia.

Ella es de raza negra, su abuelo trabajó con la SS, por lo que cometió una gran serie de crímenes de los que se avergonzaba su madre biológica y que decidió mantenerlos ocultos.

Para Jennifer esa culpa y vergüenza la estaban acompañando en su genética, no saberlo no la eximía del dolor que causaban. Encontrar ese libro no fue casualidad, ella estaba trabajando para sanar, encontrar la historia de su familia fue una señal de sincronicidad.

Una vez ella supo toda esta historia oscura que su madre le había ocultado en un intento de protegerla y protegerse, pudo trabajar la causa bioneuroemocional que traía la depresión como consecuencia y sanarla usando la epigenética.

Hablemos resonancia

Como ya se deben haber dado cuenta, cuando hablamos de resonancia familiar tocamos todos los puntos base en los que trabaja la bioneuroemoción. Nos fijamos en los mensajes que están detrás de aquello que nos perturba, es decir, reconocemos el espejo y prestamos atención.

Atraemos lo que llamamos, vibramos con una información que recibimos de nuestros antepasados, que puede ser modificada o explotada de acuerdo a la necesidad. Para poder modificar debemos aceptar y abrazar nuestra sombra, los secretos más oscuros de la familia y sacar de ellos lo mejor.

Todo siempre está conectado, así funciona el universo, así funcionamos nosotros. Entender esto como ley de vida facilitará mucho tu propio crecimiento, tu evolución y tu sanación, es el paso básico para poder entrar en consciencia y lograr ver todo lo que mencioné anteriormente.

Modificar es posible

Si bien es cierto que esta información que recibimos suele tener muchísimo tiempo añejándose en nuestro ADN, cambiar es posible. Nuevamente, lo primero es determinar qué cosas me alteran o perturban, de modo que sepa lo que necesito sanar.

En el pasado estábamos atados a seguir las reglas de la familia, o ser separados de la sociedad. Mantener las apariencias, alimentar la sombra y ocultar secretos, era necesario para la supervivencia.

Hoy en día no es necesario sostener una careta 24/7, hoy se puede salir de las costumbres, romper las cadenas familiares y atreverse a descubrir nuevos caminos.

Cuando vibramos en una sintonía que no nos parece cómoda, atraemos gente que no se acerca a lo que queremos, por eso es tan importante prestar atención a lo que nos dice el espejo.

Recuerda lo que ya te he explicado en esta columna de hoy, nuestra vibración está condicionada por nuestra familia y nuestros antepasados. No te sientas mal por querer cambiarla, cada grupo familiar necesita ir modificando para poder evolucionar y traer descendientes cada vez más sanos.

El cambio siempre es positivo, aunque no lo parezca, ya lo hemos hablado, el cambio de vibración no solamente es positivo, es liberador.

Al cambiar de manera consciente y decidida nuestra vibración (y con ella nuestra resonancia familiar), nos podremos conectar con gente que nos enseñará nuevos caminos de crecimiento.

En este proceso nos desprenderemos de muchos vampiros emocionales que tratarán de hacernos sentir culpables por querer crecer. No te dejes, sé firme, tu evolución y tu crecimiento es lo más importante, por muy egoísta que suene.

Y es que el crecimiento es obligatoriamente egoísta, pues te exige conocerte, estudiarte y aprender a amarte a ti mismo por encima de todas las cosas. Es que solo comprendiendo quién eres, de dónde vienes y hacia dónde quieres ir, puedes ofrecer consuelo a otros.

Estos procesos de crecimiento solemos dejarlos de lado justamente por lo demandantes que son, por el miedo a ser considerados egoístas, pero es este trabajo y este crecimiento el que nos ayuda a ayudar.

“Póngase la máscara de oxígeno antes de ayudar a otros con la suya”, una frase que debería ser empleada como modus vivendi del mundo entero. Nadie puede sanar a otro si no se sana primero, nadie puede cuidar a otro si no se cuida primero, dejar ir a los vampiros emocionales es una manera de cuidarse y preservarse, no te sientas culpable.

Modificar y sanar la historia de la familia es doloroso, y puede parecer resentimiento o negación de dónde venimos cuando hacemos estos cambios, pero es necesario. Es evolución, simple y natural evolución, por lo tanto, desecha la culpa de ser la oveja negra de la familia.

Acepta tu rol rebelde, pues eres ese eslabón consciente que le dará a la familia ese crecimiento que tanto necesita y probablemente desconoce. Cierro como siempre, recordando que la única forma de vivir en libertad es viviendo en consciencia.




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