• 08:06am  Kim Jong-nam murió entre 15 y 20 minutos tras ser envenenado con el agente VX

  • 07:52am  El papa critica la búsqueda obsesiva de bienes terrenales y de las riquezas

  • 07:40am  Retiran parte andamiaje británico alrededor del Edículo de la tumba de Jesús

  • 07:36am  El entrenador de Mo Farah utilizó fármacos prohibidos, según informe

  • 07:30am  25 años de apertura de la Stasi sacaron mas de 3 millones de actas a la luz

  • 07:30am  Domingo, 26 de febrero de 2017 (12.00 GMT)

  • 07:27am  Manifestantes tratan de bloquear el acceso a un mitin de Le Pen en Nantes

  • 07:25am  El MWC abre mañana en España con la pretensión de volver a batir récords

  • 07:24am  Fuerzas iraquíes irrumpen en dos nuevos barrios del oeste de Mosul

  • 07:21am  La surcoreana Amy Yang gana por segunda vez en Tailandia

  • 07:19am  Minoría crítica con Renzi lanza nuevo grupo para recuperar el centroizquierda

  • 07:14am  Piden reservar Trump como marca en UE para joyas, relojes, fustas y látigos

  • 07:12am  Cambios e incertidumbres en mayor encuentro anual de derechos humanos en ONU

  • 07:08am  El opositor ruso Dadin sale en libertad

  • 06:57am  Trump debe disculparse antes de hacer el primer lanzamiento, dice funcionario




Porlamar
26 de febrero de 2017





EL TIEMPO EN MARGARITA 24°C






Dos predicadores, un mensaje
Los venezolanos de hoy nos parecemos un poco a Alicia y a los fariseos. Atrapados entre el desconcierto, que es comprensible, y la irresponsabilidad, que no lo es, estamos indecisos y paralizados, mientras el país continúa su rumbo hacia el desastre.
Manuel Narváez | narvaezchacon@gmail.com

16 Feb, 2017 | El sábado pasado en Los Robles escuché a Francisco Suniaga citar el pasaje en que la sonrisa burlona del Gato de Cheshire responde a una necia y despreocupada Alicia en el País de las Maravillas que pregunta sobre la pertinencia de un camino (el medio), sin haber decidido previamente el punto de destino (el fin).

El pasado lunes escuché al Padre Pedro leer los siguientes versículos del Evangelio de San Marcos: “En aquel tiempo, se presentaron los fariseos y se pusieron a discutir con Jesús; para ponerlo a prueba, le pidieron un signo del cielo. Jesús dio un profundo suspiro y dijo: «¿Por qué esta generación reclama un signo? En verdad os digo que no se le dará un signo a esta generación.» Les dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla”. La homilía siguió con una concisa exégesis para destacar el deber de ejercer responsablemente el libre albedrío.

Los venezolanos de hoy nos parecemos un poco a Alicia y a los fariseos. Atrapados entre el desconcierto, que es comprensible, y la irresponsabilidad, que no lo es, estamos indecisos y paralizados, mientras el país continúa su rumbo hacia el desastre.

Digo que el desconcierto es comprensible porque confrontamos una situación en que coinciden dos momentos críticos de muy grandes proporciones: la crisis terminal del régimen chavista; y la crisis del rentismo petrolero como base epistémica para interpretar la realidad.

Pero también digo que la irresponsabilidad no es comprensible, ni mucho menos aceptable. Esperar signos externos, mesías providenciales o plantear preguntas y escenarios ridículos (“constituyente ya”, “calle sin retorno”), además de ineficaz, es indigno de nuestra condición humana. Corren tiempos que exigen una actitud reflexiva, coherente y comprometida. “Tú debes ser el cambio que deseas ver en el mundo”, predicaba Ghandi.




Contenido relacionado












Locales | Sucesos | Afición Deportiva | Nacionales | Internacionales | Gente Feliz | Vida de Hoy | Playa el Agua | Opinión


Nosotros | HISTORIA | MISIÓN, VISIÓN Y VALORES