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Porlamar
26 de abril de 2017





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Centramiento
Hace algunos años, en un parque de diversiones, subí a una especie de platillo volador gigante y me senté en el extremo más alejado del centro porque sabía que se sacudiría como imitando un huracán y quería evitar caerme. Apenas empezó a menearse, perdí el control y salí volando de la silla, me golpeé repetidas veces y sin saber cómo terminé llegando justo al centro y allí descubrí que, paradójicamente, era el lugar que menos se movía. Desde el núcleo del platillo pude ponerme de pie, calmarme, disfrutar y moverme con el platillo sin perder balance.
Arianna Martínez Fico

5 Ago, 2016 | “Nadie puede vivir sin su centro. No tiene que ser creado, sino redescubierto” - Osho.

Hace algunos años, en un parque de diversiones, subí a una especie de platillo volador gigante y me senté en el extremo más alejado del centro porque sabía que se sacudiría como imitando un huracán y quería evitar caerme. Apenas empezó a menearse, perdí el control y salí volando de la silla, me golpeé repetidas veces y sin saber cómo terminé llegando justo al centro y allí descubrí que, paradójicamente, era el lugar que menos se movía. Desde el núcleo del platillo pude ponerme de pie, calmarme, disfrutar y moverme con el platillo sin perder balance.

Elijo el Centramiento para cerrar esta serie de entregas sobre inteligencia corporal. Estar centrado es sinónimo de presencia, de estar aquí y ahora. Esta disposición precede a las otras (flexibilidad, estabilidad, resolución y apertura) y actúa como una suerte de supra disposición, desde la cual accedemos a nuestra sabiduría interior y, sin necesidad de razonamiento lógico, nos permite identificar la disposición corporal con la que requerimos conectarnos en un determinado momento, cuándo salir, volver y/o entrar en otra.

Reconocemos el centramiento, en otros o en nosotros mismos, desde la coherencia de los dominios corporal, emocional, mental y espiritual. El cuerpo es relajado y erguido a la vez, con la tensión justa para la acción que requiere en el presente. Las emociones que aparecen son la serenidad (incluyendo la serena ambición), el candor, la inocencia y el asombro. La mente está quieta y, aun así, alerta y lúcida. Las palabras reflejan norte claro y valores, así como conexión con el corazón, la intuición y sabiduría interior. Es un estado luminoso de conciencia y/o presencia. Algunos lo llamamos flujo o estado de gracia.

Nuestro modo de vida actual hace que muchas veces estemos descentrados, creyendo que podemos controlarlo todo, haciendo muchas cosas a la vez, apurados, impacientes y distraídos. Nuestra mente se adueña de la situación, no permitiendo el acceso a la intuición. Estamos a merced de las circunstancias, estresados y en una suerte de carrusel de emociones que se originan de la reacción a los estímulos externos. Vivimos atrapados en la fantasía que estamos conectados a todos y con todo, cuando en realidad estamos absolutamente ausentes y desconectados. En las organizaciones, el descentramiento se manifiesta en desalineación, dispersión, foco en lo urgente, ausencia de liderazgo, mirada táctica sin estrategia, respuestas reactivas, falta de anticipación y poco compromiso.

Centrarnos pasa no tanto por inventarnos un eje, como por redescubrir el espacio tranquilo al centro del huracán que todos tenemos dentro, permanecer en ély salir, pero siempre volver a él. Estar y mantenernos centradoses algo que podemos lograr a través de diversos caminos, siendo quizás los más potentes la respiración consciente, el silencio y los espacios de soledad y recogimiento. Mi mayor y mejor descubrimiento en los últimos años ha sido la meditación zen: la nada donde todo se encuentra.

Navegar las aguas desconocidas y turbulentas que atraviesa Venezuela, no dejarnos arrastrar por las corrientes del resentimiento y la desesperanza, y salir airosos requerirá un liderazgo centrado, enfocado en el norte, lúcido, alerta y conectado. La presencia consciente y la serenidad serán clave para permaneceren ese lugar calmado que se forma al centro de las fuertes tormentas.

"No creas lo que tus ojos te dicen. Sólo muestran limitaciones. Mira con tu entendimiento, descubre lo que ya sabes y hallarás la manera de volar" Richard Bach / Juan Salvador Gaviota




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