Porlamar
25 de agosto de 2019





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Bio Marina sintetiza el poder de las algas
Del mar a sus manos, el emprendimiento trabaja las distintas propiedades de estas plantas acuáticas. Aplicantécnicas ancestrales en combinación con la ciencia y latecnología. Chicha, polvos de colágeno o bebidas energizantes algunos de los productos que se obtienen.
Karelys Inciarte C @kareinciarte

Foto:  Rubén Albert @rubenalbert71

Elaboran principios activos a partir de las algas para producir: cremas faciales, lociones, tónicos capilares y corporales, cremas vaginales, esencias para aromaterapia, fertilizantes, sales marinas y bebidas energizantes. Milagros Daza sigue investigando. / Foto: Rubén Albert @rubenalbert71

20 May, 2019 | En Margarita comienzan a aprovecharse los beneficios de las algas que rodean el territorio insular. Bio Marina es un emprendimiento que las sintetiza y trabaja para fabricar productos de belleza y nutrición.

La aventura comienza de la mano de la bióloga marina Milagro Daza, quien ha volcado su experiencia en estudios superiores en Japón, Francia, Italia o Perú y junto con las investigaciones hechas en Venezuela logró lo que fue el sueño de toda su vida: trabajar en total armonía entre el hombre y el ser humano.

Su laboratorio Bio Marina, entre los productos que ofrece, presenta el colágeno, la chicha y el té, todos creados a partir de las algas marinas, aunque estos solo representan una muestra, puesto que su fuerte está en adaptar su oferta a cada cliente: “Elaboramos los tratamientos atendiendo a las necesidades específicas de cada interesado”, asegura.

Una aventura familiar

Kika, la labradora que hace 10 años integra la familia Daza, comparte la afición de comer los productos del mar con la gata Masita, que a sus 17 años también es una apasionada de las algas. Las mascotas de Daza consumen de la cosecha al igual que la familia.

“Fabricamos productos artesanalmente, pero con la rigurosidad, el método y los estándares científicos, formulaciones ancestrales, pero con una adaptación a Venezuela y a Margarita”, explica la bióloga.

Y es que esta académica lleva más de 30 años en la ficología o estudio de las algas, lo que le encamina a desarrollar todos los productos que puedan cubrir sus necesidades bien sea alimenticias, de estética o de salud.

El trabajo de campo para recoger las plantas acuáticas incluye a Kika. Ella disfruta nadar en el mar con su dueña, pero en el periplo y valiéndose de un arnés atado a su cuerpo, transporta la cosecha a la orilla y cuando llega a casa pide su recompensa. En su familia todos participan.

Con qué trabajan

Bio Marina tiene 11 años, pero Daza lleva más de 25 en mapeos para conocer los sitios y las condiciones de las aguas donde aparecen las algas con las que trabaja. Solo se emplean aquellas muestras que cumplan un riguroso estándar para el consumo humano, bien sea para ingerir o para usos tópicos.

Esto se debe a que los organismos son filtradores de sustancias que hay en el mar, por lo que es vital para su procesamiento que las aguas donde se cultivan sean lo más limpias posible. No todas se pueden consumir o utilizar puesto que como una lechuga, también pueden ser portadoras de una bacteria.

En cuanto a la posibilidad o no de contar con granjas productoras de algas, como ya ocurre en muchos países, la también especialista en acuicultura observa que “Aunque hay experiencias en cultivo y tenemos muchas áreas maravillosas, ninguna se aprovechó para trabajar.

Hubo intentos con agar agar y carragenatos, ambos espesantes muy demandados en la industria alimentaria, pero quedó en intentos por diferentes motivos”.

Y ¿qué pasa con la producción local? Asegura esta investigadora, egresada de la Universidad de Oriente y biotecnóloga marina, que a pesar de tener algas autóctonas excelentes, las que se emplean para el cultivo comercial no son nativas, aunque sí hay condiciones para que se adapten, por experiencias en aguas de características similares”.

Una misión de vida

“La ciencia busca el por qué y la espiritualidad el para qué. Ese punto de equilibrio me lo proporciona mi trabajo con las algas”, reflexiona Daza, y explica que su misión está destinada a la sanación tanto física como espiritual.

Las formulaciones llevan un trabajo artesanal de muchas horas, siguiendo un método y rigurosidad científica, pero sin ningún aditivo que la química ofrece.

“Esto a veces juega en contra porque si no lleva una etiqueta que diga que tiene elementos sintéticos y que es 100% artesanal, piensan que se trata de brebajes de curanderos y no es así.

Nuestros productos manejan la parte medicinal homeopática, como el colágeno, esencial para las funciones articulares, dérmicas y óseas entre otras”.

Como miembro de la Red de Ciencia y Tecnología de Venezuela, Bio Marina lleva sus conocimientos al campo de la responsabilidad social, al ser donante activo al Hospital Luis Ortega de Porlamar, de su bebida energética o té de algas, indicado para mejorar el sistema inmune.

Las investigaciones los ha llevado a incursionar en la preparación de fertilizantes para frutales y plantas ornamentales, y ya existe una experiencia en Macanao.
Con tantos frentes de investigación abiertos, para Milagro Daza la mejor manera de definir su empresa es decir: “Somos un laboratorio de biotecnología para la belleza integral”.

Las algas pueden paliar los problemas nutricionales de la isla

Foto: @rubenalbert71

La bebida de algas tiene un rico sabor / Foto: @rubenalbert71

Bio Marina ha desarrollado una bebida energética a partir de una de las cuatro algas comestibles con las que trabaja. La chicha de algas, asegura la estudiosa, puede contribuir a atender las deficiencias nutricionales por su contenido y composición.
“Esta chicha le aportará un alto contenido de sales minerales y oligoelementos. Es rica en hierro, cobalto, magnesio, calcio, fósforo y potasio. Este aporte le ayuda al equilibrio de las glándulas endocrinas”.

Entre los beneficios del pasto de mar, como también les llama, se tiene que actúan como reguladores naturales, que podrían ser usados en pacientes con enfermedades crónicas. “Contiene oligoelementos como el cinc, que son necesarios para la correcta secreción y asimilación de la insulina, el hierro y el cobalto, que a la vez se encargan de evitar la anemia, y el silicio y el calcio, fortificará sus huesos, uñas, piel y cabello”.

Lo que maravilla a los ficólogos es que esta fuente de proteína vegetal aporta “aminoácidos esenciales en una proporción adecuada y con un coeficiente de digestibilidad de hasta un 95%”, según el análisis de la unidad científica-medica de Bio Marina.

Por si fuera poco, también contiene cianocobalamina o vitamina B12 tan fundamental en la síntesis del ADN, la formación de los glóbulos rojos y células de las paredes del estómago.

Lo mejor es que es un recurso natural renovable y que con el debido tratamiento puede significar un aporte importante y pilar en la nutrición, irrumpiendo en el modelo tradicional de la dieta venezolana.

Para contactarlos a través del email Biotechmargarita@gmail.com.




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