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18 de septiembre de 2019





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El campo usa bacterias para fortalecer la seguridad alimentaria
Identificaron molecularmente las que promueven crecimiento en pimentón y lechuga.
Jesús Guerrero / IVIC

Foto cortesía Erika Blanco. Montaje Juliet Ramirez

La investigación permite la incorporación de microorganismos benéficos para el crecimiento vegetal. / Foto cortesía Erika Blanco. Montaje Juliet Ramirez

19 Feb, 2019 | La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) destaca que el pimentón y la lechuga son cultivos altamente consumidos por el hombre, lo que los convierte en productos de alto valor económico y con gran demanda en las poblaciones. De allí la necesidad de asegurar su producción y disponibilidad para garantizar la seguridad alimentaria y nutricional en las diferentes naciones del mundo.

Adquirir semillas de hortalizas certificadas no ha sido una tarea fácil en los últimos años en Venezuela, situación que ha llevado a los productores a buscar nuevas alternativas que permitan asegurar las cosechas con un bajo impacto económico.

Una de las opciones ha sido evaluar la posibilidad de trasplantar desde las plántulas y no sembrar directamente desde las semillas, de manera de poder contar con esta fase en el ciclo de producción de los cultivos frente al encarecimiento de las labores de campo. Todo este análisis se desprende de un estudio elaborado por expertos venezolanos y publicado recientemente en la revista Bioagro de la Universidad Centroccidental "Lisandro Alvarado" (Ucla).

El artículo estuvo a cargo de la biólogo (ULA-Mérida) Erika Lorena Blanco, magíster en Agronomía, mención Producción Vegetal de la Universidad Nacional Experimental del Táchira (UNET) y doctoranda en Ecología Tropical de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Los Andes (ULA) de Mérida; y contó con el soporte y asesoría referente a la identificación molecular del Centro de Microbiología y Biología Celular del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (Ivic) a través del investigador postdoctoral, Félix Moronta.

Las investigaciones centrales se desarrollaron en el Laboratorio de Fitobiotecnología de la Facultad de Ciencias de la ULA y tenían un solo objetivo: “determinar el potencial promotor de crecimiento que presentan rizobios autóctonos sobre la supervivencia y vigor de plántulas de pimentón y lechuga, y realizar su identificación molecular, para proponerlos como biofertilizantes promisorios”, según se desprende del texto.

Blanco señaló que “el estudio busca una alternativa en la producción de plántulas para el sector agrícola, ya que representan un éxito al momento del trasplante en el campo. Con la dificultad de conseguir semillas certificadas o su alto costo, se recurrió a la investigación para determinar opciones nuevas y con el apoyo de la biotecnología que permite la incorporación de microorganismos benéficos para el crecimiento vegetal que estimulan el desarrollo de las plantas, siendo esta una alternativa más ecológica”.

Rizobios para el crecimiento de hortalizas

CORTESIA

Félix Moronta, investigador del IVIC. / CORTESIA

De acuerdo con el proyecto, los rizobios -bacterias naturales del suelo que forman asociaciones beneficiosas, simbiosis, con las plantas- son potenciales promotores del crecimiento de hortalizas, con una importancia comercial en Venezuela, incrementando la vigorosidad de las plántulas a nivel de semillero, lo que podría incrementar la calidad y salud del suelo al ser trasplantadas al campo.

En tal sentido, la especialista de la ULA explicó que “el trabajó demostró que no se puede generalizar la aplicación de cualquier microorganismo para cualquier cultivo, ya que estos pueden ser benéficos para una especie vegetal pero para otras pueden inhibir su crecimiento y viceversa”.

La investigación también arrojó otros resultados, entre los que destacan la importancia de realizar la identificación molecular con más marcadores moleculares para obtener una identificación precisa de los microorganismos. Esto llamó la atención de las autoridades competentes en el desarrollo científico y tecnológico de Venezuela para obtener mayor acceso y apoyo económico para la adquisición de material que fomentará las investigaciones en las universidades nacionales e institutos.

Estos hallazgos son cruciales para nuestro país, pues representan un avance para la seguridad y soberanía alimentarias. “Se están utilizando cepas nativas del estado Mérida a nivel productivo, con proyección a campo para mejorar la calidad y salud de los suelos, así como el uso de rizobios como promotores de crecimiento para hortalizas, y no como generalmente eran empleados solo para el crecimiento y fijación de nitrógeno de plantas leguminosas”, apuntó Blanco.

La relevancia del trabajo también reside en la aplicación que se puede hacer en el campo agrícola, ya que “aporta una solución real en cuanto a disminuir las pérdidas en los trasplantes de los cultivos. Sin embargo, se necesita del apoyo gubernamental para llevar adelante todo el proceso productivo de las plántulas, así como el mantenimiento del cepario y la producción de los inoculantes a nivel de laboratorio para ofrecer un producto rentable a la comunidad de agricultores en Venezuela”, afirmó la científica de la ULA.

Microbiología y Biología Celular

Al ser consultado por la importancia de la microbiología y biología celular para el futuro agroalimentario en nuestro país, Félix Moronta indicó que “es un tema esencial para la continuidad y garantía de este sector en Venezuela, ya que el microbioma de los cultivos está actualmente reconocido como partícipe fundamental en la productividad agrícola”.

También agregó que “la genética de la planta, el manejo agronómico, el ambiente y el microbioma se conjugan para hacer que las plantas sean fuertes, sanas y productivas. Por lo tanto, investigar e innovar en estos cuatro factores es vital para fortalecer la seguridad alimentaria”.

De acuerdo con el investigador del Ivic, el aspecto vital que llevará los estudios a la ejecución plena se centra en el apoyo de las instituciones del Estado. En ese sentido, precisó que “debe existir una política nacional que engrane estos hallazgos con la resolución de problemas en el campo, particularmente en el contexto actual del cambio climático”, comentó Moronta.

Este estudio destaca el enorme potencial biotecnológico que está en nuestros suelos, lo que pone en evidencia la importancia de conservarlos y también de saber aprovechar los recursos genéticos que posee.

Moronta concluyó que “la bioprospección de microorganismos beneficiosos para la agricultura es una inversión necesaria y estratégica que fortalecerá la producción agrícola sustentable, ya que son la base para el desarrollo de fertilizantes biológicos”.




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