Porlamar
17 de noviembre de 2018





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Comunidades autóctonas en Mariño celebran a la Virgen cada 9 de septiembre
El párroco Diego Rizzo expresó que anteriormente la comunidad autóctona, que vivía en el caserío Fajardo, tenían la custodia de la Virgen del Valle. Cada 9 de septiembre El Poblado, Palguarime y La Cruz Grande honran a la Patrona.
Martha León | @LeonMartik

Foto: Arcadio Millan

Festividades y costumbres religiosas y autóctonas se transmiten de generación en generación en los sectores de El Poblado, Palguarime, La Cruz Grande y Achípano. / Foto: Arcadio Millan

9 Sep, 2018 | El espacio otorgado territorialmente por la colonia española a los guaiqueríes, hoy jurisdicción del municipio Mariño, en los que destacan los sectores El Poblado, Palguarime, Cruz Grande y Achípano; sus habitantes, movidos por el apego y sentido de pertenencia, han continuado trasmitiendo a las siguientes generaciones las tradiciones autóctonas y costumbres religiosas, como la devoción a la Virgen del Valle.

Actualmente los guaiqueríes, a pesar de la pérdida temprana de su lengua autóctona, mantienen y defienden la tradición expresada cada 9 de septiembre con la peregrinación a los pies de la Patrona, para rendirle pleitesía y demostrarle el amor que le profesan.

Fernando Fernández Fermín, miembro de la Sociedad de la Santa Cruz, relató que “el aborigen no era fácil al momento de meterlo en cintura con el catolicismo, según la historia”. Dijo que los guaiqueríes envenenaron a más de un cura en el proceso de adoctrinamiento, pues los frailes consideraban que sus prácticas y costumbres eran demoníacas y pecaminosas.

Fernández indicó que de ese duro batallar entre aborígenes y sacerdotes, se fue configurando el hecho de la devoción. Un misticismo que, dicen las investigaciones de Cecilia Ayala y Pedro Rivas, que entre sus deidades, los indígenas tenían una figura femenina. Añade “que de hecho son producto de un matriarcado, producto de un gen que proviene de la mujer guaiquerí, que le trasmite a sus hijos”.

Fernández Fermín resaltó que para no mezclar una cosa con la otra, los colonizadores dejaron un día para que ellos festejaran y celebraran a su manera, pero siempre bajo supervisión y vigilancia.

Fernández precisó que las fiestas como tales fueron asumidas organizadamente en el año 1952, como una fiesta patronal, con participación del Estado y los entes públicos. En años anteriores la gente solo iba a El Valle, pero no había la formalidad de este culto.

“Siendo esta la razón por la que la fiesta empieza a celebrarse y hacer la peregrinación todos los 9 de septiembre, por ser el Día del Guaiquerí, una festividad que comienza desde temprano a las cinco de la mañana con el paseo de música, que recorre El Poblado, La Cruz Grande, para luego en la tarde efectuar la misa y procesión”.

El recorrido religioso sale a las cinco de la tarde y al llegar a La Cruz Grande, miembros de la Sociedad de la Santa Cruz y de la Sociedad de miembros de la Casa de la Cultura Andrés Millán, han unido esfuerzos este año para ofrecer un evento de recibimiento a la llegada de la imagen, donde participarán 33 personas entre cantantes, músicos y guarichas.

“Esta celebración para el pueblo es importante, porque es la manera como en remembranza a los antepasados seguimos y mantenemos la devoción por la Virgen del Valle, venga de España, sea impuesta, pero la asumimos como parte nuestra, la amamos y asumimos como nuestra”, puntualizó.

DEVOCIÓN PARTICULAR

El padre Diego Rizzo, párroco de El Poblado, mencionó que esta devoción es muy particular, porque los españoles cuando vinieron a Margarita a evangelizar, se consiguen con mucha resistencia por parte de los indígenas.

Está documentado y escrito por los libros parroquiales, por los libros de Cartagena de Indias y de Puerto Rico, que no hubo una resistencia propia a la devoción de la Virgen María, como en otras culturas, donde hablan de que no hubo necesidad de compararla con una deidad propia.

Según Rizzo, para ese entonces el vicario territorial de la Isla ideó una manera de evangelizar por medio de la Virgen María, una evangelización que fue ideando que la Virgen que veneraban los guaiqueríes debía celebrarse el día después de la Natividad, o Día de la Virgen del Valle, es decir el 9 de septiembre.

“Es a partir de allí que en la Comunidad Fajardo, una comunidad autóctona, celebran el 9 de septiembre como el Día del Guaiquerí, por eso es muy importante estas actividades, porque la cultura margariteña gira en torno de la Virgen, quiénes más que ellos para que la celebren con devoción”, acotó Rizzo.

El párroco exclamó que según los antropólogos, ellos no tuvieron una deidad femenina, sino que la Virgen del Valle fue venerada como lo que es, y a juicio del párroco, eso está arraigado en el corazón del guaiquerí, por eso es significativa esta fecha.




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