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Porlamar
27 de mayo de 2017





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Un Moya es luz y movimiento
La paleta vibrante de Ramón Moya transforma el color en arte al tomar un lienzo y, con pinceladas violentas, plasmar un paisaje margariteño con técnicas del impresionismo y postimpresionismo. (+Fotos) (+Vídeo)
Karla Marval Esteves

Foto: JHONNATAN BENITEZ  | @jhonnaphoto

El artista plástico Ramón Moya. / Foto: JHONNATAN BENITEZ | @jhonnaphoto

7 May, 2017 | Años de trabajo e investigación, han encauzado la obra de Ramón Moya hacia un trazado de libertades, donde alejado de las modas y atado a los paisajes con pinceladas certeras ilumina los lienzos llenos de colores vibrantes donde plasma los parajes de esta isla del Caribe mar.

Por los giros del destino, Moya nació en Barcelona, estado Anzoátegui, pero su sentido de pertenencia con Margarita lo hacen ser un margariteño más que vive, siente y se enamora a diario de cada rincón lleno de luz, viento, azules y verdes.

La inspiración marina de Moya cobra un sentido único con el inconfundible y mágico estilo de su obra, que es identificada por los conocedores aun sin la estampa de su firma en el lienzo. Para ese creador el arte es modificar el trabajo; por ello cuando sale de su estilo, aun con firma en el los espectadores tienen a dudar de que sea realmente un Moya.

En su casa-taller, de El Valle de Pedro González, Moya, este vigoroso pintor formado en la Escuela de Bellas Artes Armando Reverón, Anzoátegu,i y en el Centro Gráfico del Instituto Nacional de Cultura y Bellas Artes (INCIBA) en Caracas, plasma con honestísima paciencia pero con fuertes pinceladas impregnadas de color su interpretación del paisaje margariteño.

“El arte es tan extenso que a medida que investigas, creas propuestas renovadas”, afirma estem hombre que considera que el trabajo es dedicación total, y que hay que creer en el trabajo que se está haciendo, “si no crees en que lo que haces, no se logra el trabajo”.

Entre los muchos o pocos consejos que ha recibido en su vida. Este pintor de luces y color recuerda lo que le dijo un día Gladys Meneses, Premio Nacional de Dibujo y Grabado (1972): “pinten y trabajen dos horas diarias y lean si quieran 3 horas diarias, para que se transforme en costumbre y así después no lo puedas dejar de hacer”, y esta es una de las bases en las que artista sustenta su creación.

Frase

“El movimiento en la obra es esencial, con pinceladas violentas y más luces”

Ramón Moya

Este consagrado artista, como muchos otros, ve en los nuevos creadores una gran oportunidad y destrezas creativas. Para Moya en esta ínsula se desarrolla un interesante movimiento plástico entre los jóvenes que hay que valorar, donde se ha incrementado la motivación, con la creación de galerías y aperturas de salas, para que estos nuevos artistas se mantengan en el trabajo arduo de las artes. “Un talento joven que hay que aprovecharlo, y quemarse el pellejo mi hermano”, sostuvo Moya, quien espera que quienes se inician en el camino de las artes, se mantengan firmes porque a su juicio “el arte es difícil. Hay que en verdad sentirlo para poder crear. No tiene fin… uno cree que terminó una obra, pero al día le ves una falla, o a la semana”.

Sin trabas

El proceso creativo no se detiene. Aun cuando las dificultades, como conseguir los insumos para pintar, estén a la orden del día, hay que sortearlos y reinventarse. Moya se refirió a la posibilidad de ingeniárselas para preparar la lona o variar los materiales; pero nunca hay que dejar de plasmar en el lienzo ese nuevo paisaje.

La fortaleza y convicción de cada artista, lo lleva al límite para lograr la pieza. Si no se consiguen los oleos se usara acrílico, o hay quienes optan por la tinta o los creyones, pero la obra y las artes deben prevalecer.

Frase

“El paisaje es porque estoy rodeado de paisaje, por donde meta la vista tengo un paisaje diferente”.

Los motivos de Moya para alzar un pincel, hacer una mixtura de colores y llevarlos al lienzo, por lo general en formatos grandes donde goza de libertad, son en algunas oportunidades el querer reflejar un aspecto social en especifico; pero lo que realmente le interesa “es la transformación dentro del campo que experimenta al combinar el impresionismo, postimpresionismo hasta pensar en lo abstracto. Porque es el dominio del color, luces y los elementos que van inmersos, que tiene que funcionar en equilibrio”, aunque confiesa que a veces se sale del común para ser rebelde en protesta.

Entre tonos

Para este maestro, la isla de Margarita se caracteriza o define de dos maneras a su parecer, la luz y los azules, elemento que están intrínsecamente vinculados con la técnica empleada en cada una de sus piezas, y que además forman parte del sello único que tiene una pieza firmada por Moya, de allí que esta isla llene de inspiración al artista para asombrar al espectador con sus propuestas.

Si bien la inspiración de Moya viene de Margarita y sus colores y paisajes, a esta isla le regalaría “mucha suerte y progreso, pero no el progreso que hasta ahora se ha visto. Un progreso más sano, que llene a sus habitantes”, así como un sinfín de escuelas de artes, para que la juventud se dedique a ellas.




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