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Arte

En busca de la esencia del arte

Carlos Susana Durandeau trata de responder con sus obras las inquietudes que lo invaden sobre la creación plástica.

Indiana Galindo Alonso

La insularidad es una de las grandes influencias en el trabajo de Carlos Susana Durandeau. Hace ocho años se embarcó en una búsqueda filosófica que apenas comienza.

Foto: TANYA MILLAN

La superficie, blanca y lisa, descansa sobre la orilla de la Bahía de Pampatar. Bajo la rítmica amenaza de la marea y con el sol a punto de ocultarse, el artista se dispone a vaciar sus pensamientos y emociones sobre el lienzo. Se llama Carlos Susana Durandeau y es parte de la generación de relevo del arte margariteño.

Con una rodilla apoyada sobre la arena y la otra doblada, Susana introduce una mano en un bote de “pintura para interiores”, del tipo que se utiliza para pintar paredes y con el que él da forma a sus obras. Con los dedos empapados en un color azul profundo comienza a robarle la blancura al lienzo.

Este joven pinta con las manos porque está convencido -influenciado por Juan Loyola- de que el arte siempre es mejor cuando lleva la huella del artista, sin que medien los pinceles o las espátulas. Mientras termina de aplicar la última capa de azul, una ola se aproxima y se retira justo antes de alcanzar a la obra naciente.

Es el turno del amarillo. Vuelve a empapar su mano derecha en el bote de pintura y la esparce. A su alrededor las palmeras se mecen al ritmo del viento y una que otra gaviota surca el cielo, pero nada parece distraerlo de su meta.

Inquietud creativa

A los 18 años comenzó una búsqueda personal, que ocho años después intenta volcar y teorizar en su trabajo de grado para la Universidad Nacional Experimental de las Artes, dónde cursa el último semestre de la carrera. “Estoy concentrado en descubrir la esencia del arte y su relación con los elementos que condicionan y limitan su existencia”, dice mientras aplica un poco de amarillo.

“El primer condicionante del arte es el humano, que a su vez está condicionado por otros factores. Por eso vemos que en el arte margariteño, por ejemplo, el horizonte y la línea de costa son elementos constantes”, dice Susana, mientras esparce un puñado de arena sobre la parte inferior de su pieza.

Antes del arte, Susana se dedicaba al windsurf. Nueve años en el mar dejaron su huella en el trabajo de este artista que continuamente plasma con sus manos el horizonte, el agua y el cielo. Allí se reúne buena parte del sustento y los límites de su obra. Consciente de la paradoja, sigue pintando decidió a descubrir el engranaje que hace funcionar este mecanismo.

Arte y más

El trabajo de Carlos Susana puede apreciarse en el Taller Artístico de Raquel Acosta y La Casa Amarilla, ambos ubicados en Pampatar; así como en la Galería Poseidón, del centro comercial Rattan Plaza y en el Aeropuerto Internacional del Caribe Santiago Mariño. Este año espera organizar su primera exposición individual.

Susana también se dedica al tatuaje. Para más información comunicarse a los teléfonos: 0295-242.4118 y 0414-841.2410. También en: carlossusana.tumblr.com

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