Especialistas recomiendan a los padres inducir en sus hijos la práctica del autoconcepto a fin de que puedan desarrollar desde pequeños sus habilidades sociales, físicas y de superación personar.
Antonio Vizcaya Loreto
Cada día las responsabilidades de los niños son mayores y se entrelazan con sus momentos de diversión.
Foto: ARCHIVO
Pese a ser niños con el pasar de lo días las responsabilidades se hacen presentes. La formación y educación de los padres es fundamental durante este proceso en el que los juegos, la diversión y el inicio de las actividades escolares se entrelazan para hacer de la infancia una etapa de cambios constantes. Ser feliz y no saberlo en medio de un mundo sin preocupaciones es una de las vivencias que se presenta durante los primeros años de vida.
Según los especialistas cada pequeño tiene su rango de tiempo, y en este trayecto la mayoría aprenden a valerse por sí solos, hablar, resolver problemas y relacionarse con otros niños. Una de las mayores tareas consiste en aprender a ser independientes. Por esta razón quieren hacer cosas por su cuenta y tienen sus ideas sobre cómo deben suceder ciertas cosas.
Sin embargo es imprescindible el apoyo de los papás para encaminar a sus hijos al deber ser y sustentar su formación en valores. Y aunque no hay un manual para ser padres es necesario fortalecer la experiencia con lógica y raciocinio.
Según un artículo publicado en el portal online www.members.tripod.com, sobre la psicología del desarrollo en la infancia intermedia, comprendida entre los seis y 12 años de edad, este período engloba el desarrollo de habilidades de sociabilidad, mejoramiento de relaciones y adquisición del sentido de pertenencia.
Cambios
Además, las relaciones familiares también sufren algunos cambios, ya que el infante, pasa mucho tiempo fuera de casa a diferencia de etapas anteriores. Esto se debe a que ahora se ocupa en la escuela, con los amigos, los juegos, las clases extracurriculares, entre otras actividades. Pero, a fin de cuentas, en un ambiente propicio donde reine el amor, apoyo y el respeto por parte de todos los miembros de una familia, se generan excelentes pronósticos para lograr un crecimiento saludable que le permita al infante crearse su propio autoconcepto.
Este último concepto se refiere al sentido mismo de la persona, es decir, lo que opinamos de nosotros. “En la medida en que los niños desarrollen un autoconcepto fuerte, duradero y positivo, desarrollaran habilidades sociales, físicas e intelectuales que les permitirán verse como individuos valiosos para la sociedad”, describe un psicólogo consultado en el artículo.
Al final de esta etapa, el niño se prepara para un cambio que será determinante durante toda su vida: la adolescencia.
Tareas
Es ideal que el niño, “realice algunas tareas” para desarrollar el autoconcepto, tales como:
1. Ampliar su autocomprensión para reflexionar sobre las percepciones, necesidades y expectativas de otras personas.
2. Aprender más acerca de cómo funciona la sociedad.
3. Desarrollar patrones de comportamiento que los satisfagan personalmente.
4. Dirigir su propio comportamiento.
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