¡Partida!
Si en la práctica el comandante presidente ya estaba en campaña, la verdad es que solamente le faltaba conocer el nombre del contrincante para montarse en el cuadrilátero de la pelea. El escenario estaba preparado pero esperaban los resultados de las primarias para encender las luces del ring y comenzar la gritería.
Rafael Di Prisco / rdiprisc@yahoo.com
Bueno, vamos a ser objetivos y sinceros. Ya se disiparon las dudas y las incertidumbres. Ya comenzó la campaña. De nada valen protestas, argumentaciones legalistas o señalamientos cronológicos. Todo depende de lo que la gente del gobierno haya decidido hacer, y vaya haciendo. Pero por lo que ya ha comenzado a suceder en estos primeros días inmediatos a las primarias, pues, parece que nadie de esa tolda va a esperar y respetar lo que se determina en el calendario oficial del CNE o lo que esté consagrado en cualquiera de las leyes, reglamentos o normas de materia electoral, porque todo depende de lo que se haya decidido en las más altas instancias.
Es evidente que la realización de las primarias, que condujeron a la elección del candidato opositor que se enfrentará al comandante presidente es, posiblemente, el hecho determinante para encender los motores. Ya hay contendor concreto, tiene nombre y apellido, y ha sido merecedor de las primeras sartas de improperios. Aunque es prudente señalar que, visto con la necesaria ponderación, la aparición del lenguaje cargado de insultos no es indicio suficiente ya que este “delicado” trato verbal hacia cualquiera persona que los moleste es de ordinario uso entre los altos dirigentes revolucionarios.
Si en la práctica el comandante presidente ya estaba en campaña, la verdad es que solamente le faltaba conocer el nombre del contrincante para montarse en el cuadrilátero de la pelea. El escenario estaba preparado pero esperaban los resultados de las primarias para encender las luces del ring y comenzar la gritería. Finalmente el abanderado de siempre del oficialismo ya cuenta con un adversario, ya tiene enfrente a Henrique Capriles Radonsky que, además, arranca con el respaldo unitario, comprobado y comprometido de más de tres millones de votos, de los cuales casi dos millones llevan su nombre. Se dice fácil y rápido, y seguramente más de uno desestime el valor y la solidez del compromiso, pero si ha habido sorpresa inclusive entre gente de la misma oposición, tanto por los tres millones como por la victoria de Capriles, para la alta dirigencia del socialismo más que sorpresa los resultados del domingo 12 tiene visos de hecatombe desestabilizadora cargada de malos presagios.
Y es que, muy posiblemente, de tanto repetirlo, los estrategas en el poder habían llegado tal vez al convencimientode que, en efecto, como se había venido adelantando repetidamente, “esas primarias de los majunches” no arrastrarían un número importante de votantes, en la mejor de las circunstancias, si es que se realizaban porque se llegaba a apostar que en la víspera muchos de los “majunches” se rajarían. Entre los apostadores, alguien se atrevió a fijar un techo máximo de “quinientos mil majunches”; pero un analista y encuestador, más cuidadoso y reflexivo, que posiblemente sangraba por una reciente herida, consideró valedero correr un riesgo mayor al afirmar que si la convocatoria de la Unidad opositora lograba alcanzar los dos millones y medio de votantes la cosa se pondría peluda porque, con alguna probabilidad, tendrían que salir a buscar para dónde mudarse ya que al palacio llegarían nuevos inquilinos.
Al margen de que el socialismo del siglo XXI no parece estar preparado para enfrentarse a un adversario compactado alrededor de esa “novedad política” que es la Unidad de la oposición, puesto que se la jugaban al fracaso de las primarias, se han encontrado con un candidato que no nace en las viejas y gastadas filas de las satanizadas agrupaciones políticas de la cuarta república.
Así como a Betancourt no lo tumbaron con “papelitos” la victoria de Capriles no la van a impedir con insultos.








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