Porlamar
7 de agosto de 2020





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La Unidad parte por "CASA"
Desde esa unidad, construida desde la base de la sociedad, empezaremos a ganar autonomía real, a dejar de entregar a otros la tarea de resolver nuestros problemas.
Carlos Vignolo Académico Universidad de Chile

1 Ago, 2020 | ¡Así es! Igual que la caridad.

La Unidad parte por “Casa”.

¿Y, cómo andamos por “Casa”?

¿Se ha mirado el ojo para ver si no hay una viga?

¡No saldremos nunca adelante si los “políticos” no son capaces de ponerse de acuerdo, de unirse por una vez al menos, para salir de esta crisis!

Ud. comparte este juicio, ¿no?

Al igual que en otros países de nuestro continente geográfico y cultural, la culpa siempre la tienen otros.

La responsabilidad de arreglar las cosas la tienen otros. Especialmente los “políticos”. Si ellos no son capaces de unirse, ni siquiera en condiciones tan críticas como las actuales, entonces no tenemos futuro. No hay nada que hacer. Sólo seguir quejándonos.

Eso es lo propio de una cultura jerárquica, centralizada y autoritaria. Los de arriba tienen la culpa de lo que anda mal y la responsabilidad de enmendarlo.

¡Ese es el resultado de “El Miedo a la Libertad” de que nos habla y advierte Erich Fromm!

Elegimos a quienes gobiernan para que nos liberen de la responsabilidad de hacernos cargo de nuestra libertad. Para que eliminen la incertidumbre. Para que nos garanticen que las cosas van a funcionar bien y nos van a resolver nuestros problemas.

Con toda razón nos indignamos cuando no se unen y resuelven nuestros problemas. Cuando lo hacen son nuestros héroes, nuestros líderes. Somos felices. Cuando no lo hacen son los villanos, los culpables de nuestros males.

Winston Churchill sostuvo que “En democracia cada país tiene el gobierno que se merece”.

Es de sentido común, ¿no?.

Nosotros elegimos y empoderamos a nuestros gobernantes. Ellos son de los nuestros. Se formaron en los contextos familiares, educacionales, sociales, culturales y políticos que nosotros como sociedad conformamos.

Los políticos son un reflejo de nosotros. Como adentro afuera. Como afuera adentro. Como nosotros, ellos.

Volvamos a la unidad.

¿Cómo anda la unidad por la “Casa” de los Empresarios?

¿ Como anda la unidad por la “Casa” Sindical?,

¿La Región?,

¿El Municipio?,

¿La Universidad?,

¿La ONG?,

¿La Junta de Vecinos?,

¿El Club Deportivo?,

¿Otras organizaciones en que participa?.

Haga el ejercicio: ponga notas.

¿Cuánto ayuda Ud. a generar unidad en ellas? Póngase nota.

¿Cómo anda la unidad por la “Casa” casa?

¿La familia chica?,

¿La tribu familiar?

¿Cómo anda la “Casa” Interior?

¿Cómo se está llevando Ud. con Ud.? ¿Cómo anda la unidad entre Cuerpo y Alma?

De allí parte todo.

La unidad de los “políticos”, que reclamamos cada vez más, no llegará si no somos ejemplo de unidad.

Para ello tenemos que tomar consciencia y entrar en acción. Con determinación, coraje, humildad y generosidad.

A construir confianza.

A comunicarnos más y mejor.

Con la familia.

Con los vecinos.

Con las personas con que trabajamos, con los padres y apoderados.

Con nuestros pares.

Con quienes nos encontramos en las organizaciones empresariales, sociales, sindicales, políticas, académicas, culturales y otras.

Con quienes deberíamos encontrarnos en esas organizaciones pero no lo hacemos porque, o nunca lo intentamos o fracasamos en el intento. Y, una vez más, nos resignamos y responsabilizamos a los otros. Y nos quejamos.

Si aumentamos la confianza y mejoramos la comunicación, podremos colaborar más. Podremos unirnos. Podremos empezar a hacernos cargo juntos de los problemas que nos aquejan, desde abajo hacia arriba, desde lo más cercano, pequeño y viable de ser resuelto sin recurrir a otros.

¿Cómo se hace?

Conversando.

No discutiendo, conversando.

Escuchando desde la aceptación y validación de los otros.

Con disposición a cambiar de opinión. Con la Unidad como objetivo superior.

Desde esa unidad, construida desde la base de la sociedad, empezaremos a ganar autonomía real, a dejar de entregar a otros la tarea de resolver nuestros problemas.

Desde esa unidad podremos demandar, con autoridad moral, la unidad de los “políticos”.

Desde esa unidad de base lograremos construir Capital Social, el más importante de los capitales, sin

el cual nada florece. Sobre la base de ese capital lograremos diseñar juntos un futuro común y los caminos para avanzar hacia el.

Seguiremos conversando...




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