Porlamar
2 de abril de 2020





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Los aires decembrinos son versos en el campo
“En diciembre, amigo Juancho, los aires que soplan son versos en el campo y no sólo siembran alegría, sino también poesía en el ambiente, de ahí todo este hermoso panorama que tú observas a tu alrededor”, comentó la mata de mango.
Emigdio Malaver G. | emalaverg@gmail.com /@Malavermillo

7 Dic, 2019 | El cielo encapotado es la sombra de un pájaro que refresca los árboles, pues oculta el astro rey y por tanto no permite que éste con sus puñales destellantes entristezcan a las plantas que siempre buscan protegerse del látigo inclemente de la resolana.

El periodista Juancho Marcano, amante y devoto del chubasco, se encontraba sentado debajo de la mata de mango y un poquito más allá se hallaba su fiel perro Pipo, que parecía que también disfrutaba de la sombra y brisa fresca que se respiraba bajo la planta.

“En diciembre, amigo Juancho, los aires que soplan son versos en el campo y no sólo siembran alegría, sino también poesía en el ambiente, de ahí todo este hermoso panorama que tú observas a tu alrededor”, comentó la mata de mango.

Pipo se aclaró la garganta y manifestó: “Nosotros los perros, aunque reconocemos que los tiempos pascuales o de navidad son muy bonitos, pues les trae felicidad a muchos niños, a quienes adoramos y defendemos; tenemos que quejarnos ante aquellos indolentes, aunque van quedando pocos, que les da por lanzar fuegos artificiales que van directo a dañar nuestros sensibles oídos, que nos sirven para detectar cualquier ruido extraño, por muy mínimo que sea”.

Juancho Marcano, quien siempre se sorprende con los comentarios de sus estimados amigos de su pequeño conuco, indicó: “Sé que ustedes a veces tratan de hacer observaciones y hasta de realizar alertas en contra del hombre y lo cual es plausible, pero es difícil entender la conducta de ciertos hombres, pues otros y hasta ustedes mismos, se pueden pasar la vida señalando cuál debe ser la actitud o cómo deben comportarse y, sin embargo, hacen todo lo contrario”.

La mata de mango y Pipo escucharon calladamente al periodista, como si fuera el sabio que tiene la última palabra y la verdad verdadera y se abstuvieron de seguir opinando. Mientras tanto Juancho Marcano, amante y devoto de la lluvia, observó detenidamente al cielo y en silencio imploró: “Aparece aguacero bendito para que las plantas formen un coro y canten con la alegría del pentagrama de sus hojas”.




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