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23 de julio de 2019





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Licores margariteños manan de La Grea (+Fotos)
El emprendimiento de la familia Rivera Núñez tomó dátil, tamarindo y parchita como materia prima para elaborar sus licores. Acaban de obtener la certificación CPE, que permitirá llevar sus productos fuera de la isla. Es una marca registrada que se encuentra en los bodegones.
Karelys Inciarte |@kareinciarte

ARCADIO MILLAN

EMPREDIMIENTO LA GREA / Foto: ARCADIO MILLAN

17 Jun, 2019 | Bajo la sombra de la palma datilera y los tamarindos, la tierra fértil de Tacarigua alberga un lugar conocido como La Grea, que desde hace tres años se distingue además por ofrecer licores de dátil, tamarindo y parchita, únicos tanto por su sabor como por su producción.

El asentamiento ubicado en el municipio Gómez es la casa familiar de Elvia Núñez de Rivera, allí crió a sus hijas Leyda y Yumelis, quienes fueron las que tomaron el recetario de su madre y lo convirtieron en el negocio familiar. Acaban de recibir el Certificado de Producto Envasado (CPE), emitido por Sencamer, que es el organismo rector y regulador del Sistema Venezolano para la Calidad.

Recuerda Elvia Núñez que la idea de hacer licor con frutas de su conuco le vino de experiencia familiar. “Mi papá era el dueño de este terreno y siempre tenía su garrafa de ron con ponsigué, que era la bebida especial que se preparaba para las fiestas y las navidades. Un año, ante la producción de tanto dátil, decidí macerar esta fruta y ver qué obtenía”. Al cabo de unos meses resultó esta bebida suave, dulce y delicada que ahora destaca entre los productos hechos en Margarita.

Producción constante
De las 60 palmas datileras que hay en su terreno, 16 están plenamente provechosas y cada año entre los meses de septiembre a octubre producen parte de la materia prima que permanecerá mínimo ocho meses en maceración.

El negocio ha crecido tanto que ahora compran los frutos de sus vecinos de Tacarigua, San Juan y hasta en la isla de Coche comienzan las negociaciones para adquirir el pepino de monte, que se integra a la oferta de su sello. “Establecemos una relación ganar-ganar con la gente. Compramos sus cosechas de los distintos frutos y así generamos otras fuentes de ingreso”, dice Yumelis.

La Grea ya está reconocida oficialmente como marca registrada y toma el nombre de las características de la tierra donde se asentó la familia desde 1993, aunque su título de propiedad se remonta a la década de los años 40, cuando el patriarca, Candelario Núñez, compró el terreno por 2.000 bolívares y del cual salieron 7 parcelas: una para cada hijo, de 28 metros de frente por 170 metros de largo.

Desde la primera botella obtenida por Elvia en 1998, la técnica tradicional ha evolucionado gracias a la participación de sus hijas Leyda y Yumelis, esta última explica que “Ya los procesos están estandarizados”: la misma cantidad de ron y dátiles se puede encontrar en cada una de las botellas que tienen como plus que al terminarlas se puede reutilizar la fruta macerada bien para volverla a macerar o para preparar alguna receta de dulcería o comida.

La tierra de Candelario
La tierra del abuelo Candelario es un poco arcillosa, seca, pero fértil, esta es conocida en la jerga campesina como grea y viendo las hermanas Rivera Núñez que necesitaban un nombre para su emprendimiento, no vieron otro mejor que aquél que hace honor a sus ancestros, al suelo que tan generosamente otorga sus frutos y que a donde quiera que van les da un sello distintivo.

Allí el patriarca sembró las primeras plantas de palma y tamarindo. Todas subsisten hasta la actualidad y permanecen en producción. Se encuentran dátiles rojos y amarillos, alargados y pequeños, conviven las variedades con otros frutos como la ciruela, los pepinos de monte que se asoman con cada lluvia y muchas plantas ornamentales, distribución típica del conuco venezolano.

Esa siembra para la subsistencia de la economía familiar ofreció 600 kilos de dátiles el primer año de producción. En la actualidad es insuficiente en vista de la cantidad de productos derivados: el chocodátil, los dátiles confitados, la pasta de dátil y los dátiles congelados. Sólo para cada botella requieren 250 gramos del dátil.

Negocio en expansión
Llegar a los anaqueles fue progresivo. “Estamos en las cadenas Rattan, Sigo, Prolicor, Don Lolo, los bodegones El Ángel y Donde Alfredo, en el aeropuerto, Central Guacuco, Total Wine y centros artesanales como el de Venetur. Y en tierra firme ya estamos en tiendas artesanales de Maturín y Caracas”, enumera Leyda Rivera.

Desde Valencia llegan las tapas, frascos y botellas, mientras que el etiquetado y el diseño son locales. El negocio contribuye no solo a la economía familiar. Desde que Leyda iba manejando su carro y escuchó una promoción para emprendedores en 2016, se jubiló de su profesión de enfermera, mientras que Yumelis hizo lo propio con sus años de educadora. Ahora este es el oficio familiar, donde trabajan directamente 10 parientes.
Y bajo la mata de tamarindo, sembrada por el abuelo Candelario, La Grea recibe a planes vacacionales y rutas turísticas. De allí los visitantes que así lo deseen se llevan una plántula de parchita “queremos que las siembren y nos vendan su cosecha –asegura Yumelis- . No te imaginas lo gratificante que es para nosotros hacer el trabajo que realizamos”.

Redes

A través de su Instagram @lagrea.mgta y por los teléfonos 0416.795.7020 y 0416.899.0474




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