Porlamar
19 de junio de 2019





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Río tricolor
Estamos solos en este sagrado rincón de nuestra Venezuela y seguimos creyendo en ella y apoyando este tradicional y magnifico evento de aguas abiertas.
Alfredo Calvarese

14 May, 2019 | Entre pompones de nubes cruzamos el Orinoco en pocos segundos mientras nos aproximamos al aeropuerto de Puerto Ordaz. Solo a Dios se le ocurriría dejar caer un pote de creatividad de esa manera para que su pintura corriera hacia el lejano océano.

Dice Gibran que el río tiembla de miedo antes de entrar al mar pero creo que más bien se goza el juego eterno de haber sido tantas veces lluvia para luego ser mar. Millones de años más tarde la expansión creadora del hombre permitió cruzar el ancho río con un puente, volando y algunos menos creativos, más osados y mucho mas tarados lo harían a nado.

Camino con el agua a la cintura al lado de José Félix a quien le doy instrucciones mientras él sigue nadando. Yo soy sus ojos, él solo confía. Estamos rodeando la punta este de isla Fajardo que básicamente separa a los ríos Orinoco, que acabamos de cruzar, y al Caroní que tenemos aun por delante.

Hasta ahora hemos cumplido este primer tercio de la ruta a cabalidad. Ambos nos hemos parado sobre estas arenas para darnos un abrazo de felicitaciones y para llenarnos de energías y así motivarnos; brevemente le describo el paisaje. Encontrarse solitario en esta playa es una oportunidad única de contemplar el extenso paisaje donde estos dos majestuosos ríos se unen y separan los estados Monagas de Bolívar.

Estamos solos en este sagrado rincón de nuestra Venezuela y seguimos creyendo en ella y apoyando este tradicional y magnifico evento de aguas abiertas.

Es una época difícil para todos y se refleja en la poca participación de los nadadores pero hacemos acto de presencia, sean quienes sean los que hoy se hacen responsables de esta vigésima novena travesía.

Remontamos unos doscientos metros por el lado sur de la punta para finalmente lanzarnos de lleno al Caroní que nos esperaba con una fuerza inesperada, con olas de hasta un metro y una corriente de aproximadamente nueve nudos, el doble promedio de la velocidad en anteriores eventos.

Mientras, del otro lado, nuestro compañero de equipo Ronaldo, un joven de apenas 17 años alzaba victorioso sus manos al cruzar la meta como ganador absoluto de todo el evento, recompensa totalmente justificada luego de tantos madrugonazos, largos entrenamientos, humildad y determinación, juventud y constancia.

La primera victoria absoluta neoespartana en dicho evento, dejándonos cargados de tanta dicha y reconocimiento a quienes como él, amamos la natación de aguas abiertas, amamos ser bendecidos de vivir en la isla de Margarita y una vez más amamos ser venezolanos.




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