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Ángel Marino Ramírez, El Estudiante de Oriente
“El galerón es la expresión más alta del folclore del oriente venezolano", cuenta el músico y compositor que se inició en este género el 25 de noviembre de 1988.
Deysi Ramos

CORTESIA

Ángel Marino Ramirez, el Estudiante de Oriente. / CORTESIA

6 May, 2019 | “Mi frase de lucha es "Estudiante echa pa' lante, pa' lante echa estudiante". La elegí porque mi mamá-abuela, conocida cariñosamente como "Tachona", natural de Los Hatos de Altagracia, siempre me decía: "Ángel Marino echa pa' lante siempre”, recuerda en conversación vía WhatsApp desde Chile, donde reside en la actualidad.

“Me inicié el 25 de noviembre de 1988. Al lado de los grandes del galerón de aquel momento, como lo eran José Ramón Villarroel, “El Huracán del Caribe”; Hernán Malaver, “El Tacariguero” y José Farías, “Anja mi maestro Anja”. Fue un galerón organizado por el desaparecido profesor Nelson García Marín en la Universidad de Oriente, núcleo Nueva Esparta. Desde ese momento nunca más paré de cantar”, relata sobre sus inicios en esta importante expresión musical del folclor oriental.

Ángel Marino cuenta orgulloso cómo se convirtió en “campeón de campeones” en el prestigioso festival del Colegio de Abogados de Cumaná. “La evolución de mi verso me llevó a ganar el galerón de los campeones, el único que reunió a lo más granado del canto en los años 90. Eso fue en el año 1993”.

A la par de sus dotes como cantor desarrolló su arte como formador de nuevas generaciones. “En los años 90 fundé la escuela de galerón Bonifacio González de Altagracia. De cuya escuela emergió uno de mis alumnos más sobresalientes en el canto, su nombre: Joseíto Agreda, “El Vengador”.

Su apodo de “El Estudiante de Oriente” fue dado por el locutor Andrés Quijada Rojas. “Él me dijo ¿cuál es tu nombre artístico? Yo le dije, no tengo. ¿Y qué eres tú? Yo le dije soy un estudiante y Andrés me respondió, entonces, tú serás el Estudiante de Oriente.

“En poco tiempo me metí entre los grandes del galerón y pude pasear mi canto por los mejores escenarios de Venezuela, incluyendo la sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño, esto fue en el año 2006”, dice. También ha tenido la oportunidad de participar en varios encuentros internacionales de versadores realizados en Colombia y México.

CORTESIA

Ángel Marino Ramírez, también se ha dedicado a formar a nuevas generaciones de músicos. / CORTESIA

Para Ángel Marino “el galerón es la expresión más alta del folclore del oriente venezolano. Significa un campo abierto de rutas impredecibles, es decir, el altar donde se muestra el fuego del genio creador, de una mente que piensa en versos y es capaz de hablar en versos”.

Ha escrito los libros de poesía “El árbol de versos” y “Marianos versos de un marino”. También “Mariletrium”, que es un libro de cuentos. “Tengo en mi haber muchas canciones compuestas y algunos arreglos para coros de voces blancas y de voces mixtas”, comenta.

Sobre el galerón como expresión cultural y su estado actual, señala lo siguiente: “La última vez que supe éramos 28 los cantores improvisadores que quedábamos en la Isla. Hay algunos que saben la décima pero no la improvisan. Si este dato es cierto, entonces es hora de declararnos en peligro de extinción. Y el peligro de extinción parece inminente ante la falta de apoyo a la escuelas de cantos tradicionales, hoy casi inexistentes”.




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