Porlamar
20 de julio de 2019





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Cariñitos bañados en oro para lucir a la moda
KE Design moldea el alambre dorado con técnicas de filigrana. Ofrece un alhajero variado en materiales y formas. Representa un emprendimiento que creció en las faldas del Valle del Espíritu Santo. Karina Evariste lleva seis años con su emprendimiento y dos con su marca.
Karelys Inciarte | @kareinciarte

Foto: Rubén Albert

Karina Evariste tiene 6 años dedicada día y noche a la artesanía y forma parte del movimiento emprendedor que mantiene la fe en la isla. / Foto: Rubén Albert

31 Mar, 2019 | Los turistas que visitan el Valle del Espíritu Santo se llevan en su retina la grata impresión de una iglesia rodeada de una frondosa y verde serranía, su Virgen del Valle y los vendedores de artesanías que en los alrededores se disponen. En uno de esos quioscos está KE Design, de Karina Evariste.

El alambre de orfebrería bañado en oro toma diferentes formas y salta de una bobina a la mesa de exposición en forma de collares, zarcillos y pulseras. Piedras semipreciosas, perlas y cristales completan la unión a la que se agregan hilos de seda y demás materiales que las tendencias vayan imponiendo para gusto del cliente.

“Hace seis años comencé mi emprendimiento haciendo rosarios y cadenitas que vendía aquí en El Valle. Poco a poco incursioné en distintos acabados y diseños y el negocio fue creciendo”, cuenta Karina Evariste, quien se define como artesana autodidacta.
Y hace dos años Evariste logró su propia marca. “Atiendo en El Valle del Espíritu Santo todos los días desde las 8:00 de la mañana hasta las 3:00 de la tarde. Allí vendo todo tipo de artesanías”.

Con la bendición de la Virgen
Los inicios de su emprendimiento fueron como los de muchos locales que ofrecen a los turistas diferentes recuerdos de viaje, pero ella notó algo diferente. “Se vendía más la mercancía que yo hacía, que la que compraba para reventa. Así empecé a introducir nuevos modelos y mi negocio creció”.

La constancia, asegura, es la clave de su trabajo. Todos los días debe fabricar para mantener la existencia y con eso dar trabajo a sus dos empleados. Este negocio es su fuente de ingreso, por lo que lo mima y lo cuida. “Para un emprendedor no hay días libres. Tenemos que ofrecer siempre nuestro trabajo”.

Lo duro del oficio artesano, reflexiona, es que la situación económica los afecta con mayor fuerza en vista de que sus productos no son de primera necesidad.

“Lo más difícil para nosotros es la devaluación diaria de la moneda. Llevamos dos años de inestabilidad que no nos permite mantener la clientela, porque los precios que tenemos hoy cambian en una semana y mucha gente no lo entiende. Lamentablemente mucha de nuestra materia prima es importada y eso se rige por el precio del dólar, lo que impacta en el producto final”, dice.

Pese a la inestabilidad aludida, su emprendimiento continúa. La razón: ofrece artículos de uso diario con toques únicos, atiende a la tendencia, pero siempre lo personaliza dándole un sello propio. Son pequeños caprichitos, cariñitos bañados en oro para regalar o regalarse una alegría hecha en Margarita.

Trabaja la joyería artesanal con ventas al mayor y detal dentro y fuera del país. Una excusa para visitar El Valle. A esta emprendedora la pueden contactar en instagram @KE.design10 y por los números 0412-096.18.86.




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