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24 de abril de 2019





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La corrupción es inherente a los humanos y debemos luchar contra ella todos los días
El flagelo ha carcomido a la sociedad venezolana y es que los ciudadanos empezaron a verlo como algo normal. Muchas personas se resignan a vivir en una colectividad viciada y se autocensuran al considerar que no hay nada que hacer para combatirla.
Mario Guillén Montero | @imathiox

Foto: CORTESÍA

La apropiación de bienes del Estado es tan sólo uno de los muchos ejemplos de corrupción. / Foto: CORTESÍA

16 Ene, 2019 | Corrupción es un término que ha estado en boca de muchos venezolanos, aunque el concepto puede ser aplicado a diversos actos este es adjudicado en ocasiones exclusivamente a los funcionarios públicos que incurren en delitos, cuando la realidad es que en algún momento todos hemos sido corruptos.

Según la Real Academia Española la “Corrupción” es la acción y efecto de corromper o corromperse. También, puede referirse a que en las organizaciones, especialmente en las públicas, la práctica consiste en la utilización de las funciones y medios de aquellas en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores.

El director general de la ONG Organización para la Prevención Nacional de la Corrupción (Orpanac), Juan Carlos Torcat manifestó que la corrupción es todo lo que dañe algo que está bien.

Dijo que la corrupción es inherente a los seres humanos. “Por el simple hecho de ser seres humanos estamos hechos de condiciones positivas y negativas y la corrupción es una de las condiciones por las cuales el ser humano está hecho, por eso es tan complicado luchar contra la corrupción porque se lucha contra la esencia de lo que los humanos estamos hechos. Desde los inicios de la historia del hombre nos damos cuenta que la corrupción ha sido determinante en todas las épocas y de alguna forma la ha dañado o ha incidido”.

Torcat resaltó que el punto importante no es saber que todos tenemos cosas negativas como personas, sino entender de que tenemos derecho a ser mejores personas y a medida de que cada uno concientice que la corruptela está latente en la humanidad y que estamos en el derecho de luchar contra ella para llegar a ser mejores personas y tener una mejor sociedad.

Reseñó que las personas en su mayoría asocian ese delito a la administración pública porque son los actos que están sancionados en la Ley Contra la Corrupción.

“Esta ley cuando se hizo ubica las acciones que más perjudican a una nación o sociedad, y esas las incluye y tipifica en la ley. Casi siempre los sujetos que generan estas acciones son los funcionarios públicos. Podemos ver que esta ley está llena de delitos cuyos sujetos activos son los funcionarios públicos, porque son ellos los que manejan y administran los recursos de todo un país, entonces cuando un funcionario público es corrupto juega con el dinero de todos los ciudadanos, por eso la gente cuando ve la Ley contra la Corrupción sólo ve acciones que ejerce un funcionario contra el Estado”.
Torcat añadió que en cada acción que el ser humano cometa, esté tipificada o no en la ley, y que dañe algo que está bien en ese caso se habla de corrupción.

“Cuando por ejemplo una persona va a una playa y tira basura en la playa, es corrupción porque está dañando algo que está bien que es el mar y el medio ambiente”.

Asimismo, dijo que todos nacemos con cierta condición de falta de ética, pero la sociedad puede hacer que los ciudadanos se hagan más o menos corruptos.

Torcat dijo que las causas de la corrupción son exógenos y endógenas. Las endógenas son las que nacen de adentro hacia afuera en las personas como falta de autoestima, creencias en paradigmas distorsionados, la falta de educación.

Mientras que las exógenas son las de afuera hacia adentro como la impunidad en hechos de ese tipo, la creación de leyes que perjudiquen la honestidad, el control de los medios de comunicación, entre otras.

“Ahí juegan un papel determinante los factores de poder como la Iglesia, la universidades, los estudios, los gobiernos, que también influirá en nuestras familias y en los seres humanos como tal”.

Para el director de la ONG Orpanac, si cada persona entiende que la corrupción está dentro de nosotros, podemos hacer que esa enfermedad vaya disminuyendo hasta que en un futuro se extermine.

“Hay que reforzar la ética y valores de los seres humanos, que también son inherentes en cada uno de nosotros. Si somos conscientes desde cada uno de nosotros anularemos la corrupción”.

HUMANIDAD
El sociólogo Benito Díaz manifestó que la corrupción es un fenómeno muy amplio que tiene que ver con las violaciones a las normas. Asimismo, recalcó que es inherente al ser humano cuando hace algo que no se debe hacer, y no solo se trata de apropiación indebida.

Relató que es un aspecto que siempre ha estado presente en la humanidad y recordó los horrores que se vivieron en el Imperio Romano o la primera República venezolana cuando el libertador Simón Bolívar impartió un precepto que dictaba que quien se apropiara de un recurso o no cumpliera tareas debía ser enjuiciado y hasta podía llegar a ser fusilado.

Díaz agregó que la corrupción es dejar de hacer las cosas que te tocan hacer como persona o ciudadano, por lo que el fenómeno no es exclusivo de los funcionarios públicos.

A su juicio ese flagelo no dejará de existir si las personas no tienen controles internos como la ética y se convierten en ciudadanos comprometidos a ser ejemplares.
Para el sociólogo vivimos en una sociedad de cómplices y es por eso que la corruptela ha florecido sin que nadie la critique o luche contra ella.

“Ofrecer un pernil y no darlo es un acto de corrupción”. A su juicio, la corrupción se está tolerando y aceptando. Explicó que esto se debe a un fenómeno social conocido como la “desesperanza aprendida”.

El término “desesperanza aprendida” se refiere a un estado en que la persona se siente indefensa, cree no tener control sobre la situación y piensa que cualquier cosa que haga será inútil.

Para el sociólogo Benito Díaz la mejor forma de luchar contra la corrupción es el control social. Añadió que este debe darle fuerza a los ciudadanos, por que de lo contrario no serviría de nada.

Asimismo, relató que la Contraloría Nacional de la República debe tener la capacidad de controlar, pues es conocido que este poder en el país no maneja recursos suficientes para ejecutar las funciones para las que fue creada.

Por último, dijo que la autonomía de los poderes públicos es fundamental para la lucha contra esos vicios, algo que en Venezuela en definitiva no se cumple.

FLAGELO
El politólogo David Dubén afirmó que la corrupción es un flagelo que ha llegado a formar parte de la cultura de los venezolanos. A su juicio, uno de los grandes problemas que tuvo el país al contar con grandes riquezas petroleras fue poner a personas sin ética y valores a manejar a esos recursos.

“Se colocaban a personas que no estaban preparadas o capacitadas para ejercer cargos en instituciones importantes y manejar grandes recursos conscientemente, sino que se elegían por cuestiones político partidistas. Algo que se mantiene vigente”.

A pesar de esto, David Dubén aseveró que la corrupción no es exclusiva de los funcionarios públicos y dijo que esta se puede encontrar en todos los estratos sociales desde la clase alta hasta la baja.

El politólogo dijo que una de los mayores cargas que se tiene en el país es la llamada “viveza criolla” que ha derivado en esos actos.

Asimismo, dijo que en el país no hay cultura ciudadana para luchar contra la corrupción y que se debe empezar a tomar conciencia de la importancia de que la gente vea ese tipo de actos como algo dañino.

“No sólo apropiarse de algo es corrupción, también el no cumplir con tus deberes como ciudadano, como empleado o como trabajador”, puntualizó David Dubén.




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