Porlamar
14 de noviembre de 2018





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Jaime Valderrama moldea camino entre los ceramistas margariteños
Su trabajo revela interesante simbiosis, mezcla de la ancestral herencia guaiquerí y el entusiasmo de las nuevas generaciones de artesanos del barro de El Cercado. Hijo del maestro “Beto” Valderrama, prefirió la artesanía.
Carlos Villalba-Luna

Foto: JOSELIN CHACON

Jaime Valderrama, Artesano ceramista.El Cercado, concentrado en el modelado de las artísticas piezas. / Foto: JOSELIN CHACON

1 Nov, 2018 | Saliendo de El Cercado, en la vía hacia El Maco, en una casa de acogedor ambiente, habita y tiene su familiar taller Jaime Valderrama, quien debido a la dedicación y calidad artística de sus piezas, viene labrándose un nombre dentro de los ceramistas margariteños, principalmente por la simbiosis que revela su trabajo, mezcla de la ancestral herencia guaiquerí y del entusiasmo de las nuevas generaciones de artesanos del barro.

Valderrama, hijo del maestro “Beto” Valderrama, no tomó el camino de la música, sino que se decantó por seguir el sendero de la alfarería, arte y oficio de generaciones de cercaeros. De 48 años, manifiesta que “desde los 17 me interesé por conocer los secretos de la tierra, del barro, viendo trabajar a mi abuela materna Mónica Domínguez; y en cuanto a mis hermanos, el único alfarero soy yo, los otros escogieron ser músicos como mi papá”.

“Empecé aprendiendo a buscar la tierra, a cernirla, amasarla y luego a moldear, de manera artesanal como se hace desde siempre en El Cerca’o, donde no utilizamos el torno, sino que le vamos dando vuelta a las piezas y con las manos definiendo lo que queremos hacer. Así aprendí a hacer aripos, cazuelas, tinajones, platos ‘e pie y figuras de adornos”, refiere.

Como todo artesano de su pueblo busca por sus propios medios la tierra en el Cerro La Cruz, en Santa Ana, ya sea la grea (especie de amalgama), barro negro y barro blanco; mientras que el barro rojo para colorear y barnizar lo consigue en el llamado cerro de Justino.

“La tierra la llevamos al molino, donde la trituramos, luego la cernimos y la amasamos dos o tres días para que alcance la suficiente consistencia. Después la trabajamos y elaboramos las piezas, que luego metemos en el horno (trozos de leña gruesa colocadas dejando un hueco en su centro para incluir las creaciones) por varias horas, dependiendo de si hay buen viento para avivar las llamas, y de ser así, pronto estarán listas para su uso”, explica.

LA DUAL CLIENTELA DE JAIME

Foto: JOSELIN CHACON

Jaime Valderrama, Artesano ceramista. / Foto: JOSELIN CHACON

Las obras de Jaime tienen dos tipos de clientes. Los primeros son los margariteños acostumbrados a sus tradiciones, quienes gustan de las arepas cocidas en aripos, beber agua de tinajón y comer sancochos en cazuelas; y los segundos, quienes no solo ven el sentido utilitario de su labor, sino que también aprecian la calidad estética de sus artesanías.

“Siempre estoy haciendo algo, y tengo para vender, pero si llega alguien con un encargo lo hago; y también he participado en exposiciones y muestras tanto aquí en Margarita como fuera. Mis piezas están en Barquisimeto, Maracay, Valencia; y hasta de Banesco me han comprado. Actualmente me invitan a las exposiciones de Margarita Posible”.

Aunque sus obras las elabora solo, tiene el apoyo de su familia en el proceso final de creación. “Me ayudan mi esposa Yiradis, que es de Sucre, y mis hijas Jaidira y Anabel; son ellas quienes sacan las piezas al sol y están pendientes de que todo marche bien”.

Tiene como preocupación que se vaya a perder el trabajo de los artesanos de El Cercado. “Cada vez surgen más alternativas que alejan a los niños y juventud de este oficio, por lo laborioso que es, desde ir al cerro a buscar la tierra y luego trabajarla”, comenta. Sin embargo, es más grande su amor por el barro, que sin dejar margen al desaliento, dice que en su caso, “mientras viva yo seguiré en esto, porque me gusta y porque es propio de nosotros”.

ALFAREROS

Aunque la alfarería es ejercida generalmente por mujeres, no es del todo excluyente para los hombres. Jaime cita a los alfareros de su pueblo Euclides y Denis Domínguez, el último con su taller de cerámica frente a la iglesia de El Cercado. También dice que en la actualidad unos cinco muchachos se están formando y sobresalen en la actividad. En Nueva Esparta son famosos los ceramistas asuntinos Tomás Cazorla y “Chuito” Rodríguez, y Edgar Zabala, de La Guardia, uno de los mejores de Venezuela.

EL TURE DE CARLOTA

Como preciado regalo, Valderrama tiene el pequeño ture que durante años acompañó a Carlota del Carmen Domínguez –Patrimonio Cultural de Nueva Esparta- en su trabajo de alfarera. La propia Carlota se lo obsequió para que continuara con la tradición del barro.

PALO Y PIEDRA

En la actualidad el molino comunitario en el cual trituran la tierra se encuentra dañado, razón por la que, como los ancestros guaiqueríes, los alfareros deben pisarla a palo y piedra. También confrontan problemas con el agua, necesaria en el proceso de preparación del barro y elaboración de las piezas.




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