Porlamar
20 de septiembre de 2018





EL TIEMPO EN MARGARITA 27°C






Dr. Nick
La economía y el cuerpo humano tienen en común que se desempeñan bajo leyes de comportamiento sistémicas; en condiciones normales tienden naturalmente al equilibrio homeostático y pierden viabilidad cuando se les interviene arbitrariamente.
Manuel Narváez | narvaezchacon@gmail.com

6 Sep, 2018 | Llegué al mundo un poco tarde para vivir a consciencia plena la vibrante década de los sesenta del siglo pasado. No obstante –bajo el influjo de la conmemoración del cincuentenario del Mayo Francés, que abrió cauces al aggiornamento del país hexagonal y sacó del juego a De Gaulle; y de la invasión de Checoeslovaquia, que marchitó a la Primavera de Praga y guillotinó a Dubcek– ando en mode sixties.

Por esa razón la muerte de Aretha Franklin hace un par de semanas, me hizo revisitar emociones y vivencias asociadas al potente reclamo de R-E-S-P-E-C-T y a la intensidad apasionada de "I Say a Little Prayer for You". También noté la curiosa circunstancia de que el día de la muerte de la Reina del Soul (16 de agosto) fue el mismo en el que terminó la vida del Rey del Rock, Elvis Presley, cuarenta y un años atrás.

Cuando Elvis Presley apareció muerto en el suelo de su baño de Graceland, su casa en Memphis, la autopsia reveló trazas de catorce drogas en su sangre. En sus últimos días pesaba 130 kilos y vivía drogado por los fármacos que le recetaba su médico personal, George Nichopoulos, al que siempre llamó Dr. Nick. Se comprobó que en los últimos ocho meses de vida del cantante, le recetó diez mil dosis de sedantes, estimulantes y analgésicos; le daba anfetaminas antes de subir a escena, sedantes para que pudiese descansar al concluir y analgésicos para sus dolores.

Dr. Nick no estaba interesado en la salud de Elvis, sino en mantenerlo bajo su dependencia y control. Igual actúa Nicolás Maduro; el cocktail letal de estimulantes (gasto público desaforado y sin respaldo) y de sedantes (controles de precios y represión gorilesca) que nos suministra criminalmente para conservar el poder, mantienen al país al borde del colapso. El último plan no cambia nada en la receta, es más de lo mismo pero con drogas más potentes y en dosis masivas, tal como ocurre con todos los narcodependientes en la medida en que aumenta su adicción y sus niveles de tolerancia.

La economía y el cuerpo humano tienen en común que se desempeñan bajo leyes de comportamiento sistémicas; en condiciones normales tienden naturalmente al equilibrio homeostático y pierden viabilidad cuando se les interviene arbitrariamente.

En 1995 le fue retirada la licencia para ejercer la medicina a George Nichopoulos, el Dr. Nick. Tarde o temprano Nicolás Maduro (Nico, fue el hipocorístico fallido con el que sus secuaces intentaron humanizarlo un poco en la fraudulenta campaña electoral de este año) correrá igual suerte y probablemente dé con sus huesos en la cárcel.




Contenido relacionado












Locales | Sucesos | Afición Deportiva | Nacionales | Internacionales | Gente Feliz | Vida de Hoy | Semanario | Opinión


Nosotros | HISTORIA | MISIÓN, VISIÓN Y VALORES