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19 de septiembre de 2018





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Pedagogía, cultura y sensibilidad: oxigonio educativo para una nueva escuela
Debería existir una sociedad plural donde puedan encontrarse afectos, sensaciones y juegos que estarían allí para permitir una asociación de entrada a la esperanza, hacia una postura de belleza estética que ilumine el binomio educador – educando, donde se fusione la empatía y diversas formas de expresar el cúmulo de emociones para poner de manifiesto los afectos compartidos.
Lidia Salazar Yndriago | Lidia_salazar05@hotmail.com

28 Ago, 2018 | La escuela que emprende y desarrolla sus contenidos curriculares en un proceso permanente de creatividad e innovación pedagógica, tendrá una transformación, será evidente, que ha de contribuir al desarrollo integral de la personalidad sobre la plataforma del trabajo en relación con el progreso social y de renovación espiritual.

Iniciar un proceso de reestructuración de la pedagogía es urgente. Por ello es necesario que se enfatice lo afectivo y se amplíe el campo del nuevo pensamiento para edificar un escenario que trascienda en nuevas prácticas, donde se haga presente una configuración cultural que desde la apertura del conocimiento, brinde la oportunidad de reinventar todo lo referente con las experiencias grupales que van encadenando la entrada a nuevos procesos pedagógicos.

Una pedagogía que desde su proceso fecunde mediante la sensibilidad el sentido de la creatividad, viene a construir la premisa de que se ha logrado entender un estado de conciencia que, saturada de elementos estériles sin esencia, ha logrado activar el pensar de los actores involucrados para crear lo necesario, lo útil, lo importante, desde la visión ética y estética, y donde el amor envolvente pueda modelar esa creatividad hacia una cultura más humanizada, para que el ser, en la medida que construya otra concepción ontológica, pueda recrearse desde su espacio interno fenomenológico.

Debería existir una sociedad plural donde puedan encontrarse afectos, sensaciones y juegos que estarían allí para permitir una asociación de entrada a la esperanza, hacia una postura de belleza estética que ilumine el binomio educador – educando, donde se fusione la empatía y diversas formas de expresar el cúmulo de emociones para poner de manifiesto los afectos compartidos.

Por otro lado, retomando a Freire (2004), como pensador y maestro sensible, al ser portador de esos nexos de la nombrada sensibilidad, aduciendo a los oprimidos y la tierra donde nació, enfatiza que existe cantidad de seres que casi no respiran por lo encerrados que se encuentran en una miseria de extrema pobreza. Refleja su interés y preocupación por los desposeídos, generando fuerzas al diálogo placentero, apropiándose de un compromiso por favorecer a los seres humanos y liberarlos. En tal sentido, es partidario de la inclusión donde predomine la igualdad de derechos, en una educación que permita construir una comunión donde la esperanza sea el generador de motivación y contenidos éticos hacia la posible formación de un nuevo ser que despierte en una sociedad con sentido de solidaridad y valores humanos.

En una relación dialógica entre pedagogía y sensibilidad o sensibilidad y pedagogía, constituyen dos visiones de la nueva escuela, se debe estar consciente de que la educación confronta desafíos, interrogantes y contradicciones que necesitan ser explorados, para que en los espacios del acto pedagógico se configuren otros discursos que penetren las posibilidades del sujeto y objeto las relaciones del aprendizaje pedagógico. Hay que encontrar un camino en el laberinto que impone la escuela. La pedagogía estética promueve el acercamiento para pensar otros conceptos, definiciones, teorías y praxis en el campo de las ciencias de la educación.

En consecuencia, la cultura constituye el umbral donde se procesa lo diferente, lo excluido, y se hace necesario desde una postura de libertad donde existan sujetos sociales que independientemente de su área y nivel de estudio, tendrán en la fuente de la cultura un abanico de posibilidades para conjugar una pedagogía distinta y afectiva. En síntesis, la pedagogía, cultura y sensibilidad se convierten en el oxigonio educativo para una nueva escuela.




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