Porlamar
18 de septiembre de 2018





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El 17 de agosto de 1817 y la identidad margariteña
Desde el farallón los fantasmas conspiran, vigilan nuestros pasos para que Pampatar siga siendo puerto de libertad y centinela que custodie nuestros mares para que más nunca la bota inquisidora, la rapiña colectiva y la destrucción patrimonial, se atrevan a vulnerar el sentimiento de la margariteñidad.
Verni Salazar

21 Ago, 2018 | Durante el mes que pasó Pablo Morillo en la isla de Margarita empeñando frecuentes combates, no pudo conseguir ventaja alguna sobre los defensores de la Isla, la inmensa superioridad numérica de los realistas alcanzó someter a los rebeldes; pero comprendió que no fue fácil acabar con la rebeldía y el arrojo de los insulares.

La campaña en Margarita había sido una imprudencia que costó a Morillo la pérdida de un tiempo precioso y que produjo las más funestas consecuencias para las armas realistas, así en correspondencia al Rey fechada en Cumaná el 28 de agosto, expresa: "…Todo se dispuso con la mayor tranquilidad; el 17 llegué a este puerto con el ejército y los heridos y enfermos que en él había, y me estoy disponiendo para marchar en breve sobre Caracas".

Del Boletín del Ejército Libertador, fechado en la ciudad de La Asunción, 21 de agosto de 1817, se extrae:

"El general se preparaba a nuevos combates cuando tuvo noticia de que el enemigo no existía ya en Pampatar; después se supo que el 17 a las nueve de la mañana salió precipitadamente Morillo con las reliquias de su invencible ejército con dirección a Cumaná en una escuadra de 27 velas, dejando a los margariteños en el goce de su independencia y libertad, llenos de experiencia y cubiertos de gloria, mientras que él lleva consigo la nota de su impotente orgullo, de su ferocidad y atrocidades, no menos que de su estupidez e impericia en el arte de la política y de la guerra".

Con la marcha de Morillo, la Provincia de Margarita se convierte en la primera libre del imperio español en América, en el puerto de Pampatar flamea la bandera de la libertad, flamea la historia, flamea la gloria de la margariteñidad profunda, no nos hagamos cómplices de una vorágine desarrollista que cada día cerca mas al puerto, acorrala la bahía y encementa sus huellas y presencias libertarias, donde: El Castillo "San Carlos de Borromeo" con heridas en su alma, clama para no derrumbarse; El Fortín de "Santiago de la Caranta" se cansó de otear el horizonte entre abandonos y soledades; los cañones desde sus enterradas baterías en sus cerros, apuntan al silencio; La Casa Amarilla espera por su puesta en valor; La Casa de la Aduana debería ser el gran museo de la espartanidad; La Iglesia, altar sublime de nuestro Cristo del Buen Viaje, entre padrenuestros y avemarías, huye del comején y los avatares del tiempo; La Biblioteca del Maestro Subero se diluye entre humedad y desidia y hay una deuda con la memoria de Don Plácido Maneyro, desde el 15 de agosto de 2011, cuando la Asamblea Nacional aprobó por unanimidad la exaltación al altar mayor de la venezolanidad; se sigue esperando por el acto de inmortalizarlo en el Panteón Nacional.

Desde el farallón los fantasmas conspiran, vigilan nuestros pasos para que Pampatar siga siendo puerto de libertad y centinela que custodie nuestros mares para que más nunca la bota inquisidora, la rapiña colectiva y la destrucción patrimonial, se atrevan a vulnerar el sentimiento de la margariteñidad.

Margarita libre es Identidad… Yo soy Identidad.




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