Porlamar
16 de octubre de 2018





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Despierta, no hay tiempo
Pero para estar presentes, debemos empezar desde el centro, desde el vacío y silencio, no es una postura externa, creas un estado falso. Lo real siempre ocurre antes en el centro y luego esas ondas llegan a la periferia.
Julio Machillanda

Foto: CORTESÍA

El centro es lo interno, está en silencio; empieza por ahí. Foto CORTESÍA

5 Ago, 2018 | La gente dormida no puede estar presente en nada. Están comiendo y no lo hacen totalmente, están pensando en otras cosas, y solo están llenándose de comida mecánicamente.

Debes ser total en lo que haces, y para ser total tienes que estar consciente. Y estar consciente significa no pensar en otra cosa. Puedes estar haciendo el amor con tu pareja, y no estas ahí; puedes estar pensando en otra, en tus deudas, en comida…y estás haciendo el amor mecánicamente.

Sé total en lo que haces, no piense en otra cosa. Si estas comiendo simplemente estás comiendo, ahora estás totalmente ahí. Comer lo es todo, no te estás llenando, lo estás disfrutando. Cuerpo, mente, alma, están todos sintonizados mientras comes, y hay una armonía, un ritmo profundo, en las tres capas de tu ser. Entonces comer se convierte en una meditación, en una oración, colocar nuevas lámparas en tu casa se convierte en una meditación, hacer la comida se convierte en una meditación. Las cosas sencillas se convierten en un acto luminoso.

Pero para estar presentes, debemos empezar desde el centro, desde el vacío y silencio, no es una postura externa, creas un estado falso. Lo real siempre ocurre antes en el centro y luego esas ondas llegan a la periferia.

El centro es lo interno, está en silencio; empieza por ahí.

Solo del silencio surge la acción. Si no estás en silencio, en meditación, cualquier cosa que hagas será una reacción, no una acción.

Cuando estamos dormidos siempre reaccionamos, nunca creamos; entonces cuando colocas lámparas en tu casa, reaccionas a lo que te dicen, no eres creador.

Te mantienes en el grupo inconsciente, no eres total, eres automático.

Actúas según otros. Eso no es una verdadera acción.

El hombre de consciencia actúa. El hombre inconsciente, el mecánico, el robot, reacciona.

Y cuando tu hacer viene del Ser, surge una gran inteligencia. Empiezas a brillar, a relucir, te vuelves luminoso

Dedicado a Julie Oyon, un ser luminoso.




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