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15 de agosto de 2018





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Lo que faltaba: ¡un plebiscito!
Pero es que una consulta de naturaleza similar ya se hizo en medio de las protestas del 2017, el domingo 16 de julio, sin la intervención fraudulenta del CNE, y con muy pocos medios logísticos, y no obstante esto, casi ocho millones de venezolanos se expresaron con valentía a favor de la superación de la hegemonía.
Fernando Luis Egaña | flegana@gmail.com

12 Jun, 2018 | Hay un dicho en nuestro idioma, antiguo y gráfico, que se aplica al tema este de un propuesto “plebiscito” para que se refrende o no el resultado de las “elecciones presidenciales” del pasado 20 de mayo, y en caso contrario se convoquen nuevos comicios. Ese dicho o refrán dice lo siguiente: “éramos pocos y parió la abuela”…

Lo que en otras palabras significa, la situación estaba muy mala y se puso peor. Ha sido el presidente de Ecuador, Lenin Moreno, quien ha planteado el asunto. No conozco al referido presidente pero su planteamiento es delirante y expresa un desconocimiento profundo de la situación venezolana. Sé que no se entiende con su antiguo mentor y predecesor, Rafael Correa, fiel aliado de Maduro, pero en el caso que nos ocupa, si ha querido hacerle un bien a la causa democrática de Venezuela, no lo ha conseguido. Al contrario.

La idea es un disparate o un despropósito, porque la hegemonía roja ha bloqueado cualquier tipo de salida electoral, a través de fraudes masivos, en los que se fabrican millones de votos, ya sin mucho disimulo. Entonces, pretender encontrar una alternativa a la tragedia venezolana, a través de un plebiscito controlado por la hegemonía es, repito, delirante.

Pero es que una consulta de naturaleza similar ya se hizo en medio de las protestas del 2017, el domingo 16 de julio, sin la intervención fraudulenta del CNE, y con muy pocos medios logísticos, y no obstante esto, casi ocho millones de venezolanos se expresaron con valentía a favor de la superación de la hegemonía.

Otra cosa es que no pocos de sus convocantes tenían otra agenda, y no esperaron demasiado tiempo para engavetar la mencionada consulta. Resulta alarmante –aunque no extraño— que algunos voceros de la oposición política reunida en la MUD, hayan manifestado su interés y hasta su complacencia con la cuestión del delirio plebiscitario. En cuanto a la auto-identificada “nueva oposición”, que ni es nueva ni es oposición, cabe esperar pronunciamientos más favorables al respecto.

Todo lo cual supondría que la dinámica política se dedicara a otro laberíntico proceso, que todo el mundo sabe de antemano que terminará disuelto en la nada, y mientras tanto Maduro y los suyos siguen ganando tiempo para despotizar y, sobre todo, depredar. La verdad es que hay que preguntarse hasta cuándo se va a seguir en lo mismo. ¿Hasta cuándo?














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