Porlamar
20 de octubre de 2018





EL TIEMPO EN MARGARITA 26°C






Mi compadre Rubén Ferrer Rosas
En los Robles quedaron fragancias de tomillos y yerbabuena. Oréganos. Todo ha ido quedando en Los Robles y todo ha ido perdiéndose. La chulinga acosada de tristeza lo canta en el guamache meditabundo y sombrío; el turpial, ya de poco cantar asoma pesadumbres y nostalgias, que abrazan a la melancolía del conoto.
Perucho Aguirre

1 Feb, 2018 | “Ventura Vargas”. Esa Escuela de Maturín estaba en la calle Mariño, al frente del edificio “La Mina” al lado de la botica “Nueva” ya pasada de vieja (entre comillas). Al entregarle mi cargo a la maestra Dolly, sentí que no le entregaba nada más que ese cargo, le entregaba mi corazón y la vida y, lo que posteriormente fuera una entrega total que ya se acerca a los 60 años y que poco a poco, y a fuego lento ha hecho cuatro inmensos árboles, como aquella ceiba de Los Robles: Rubén Hernán, Luis Ezequiel, Franklin José y Rubdolly María; hijos y ya, algunos nietos…” cae la dictadura y hago curso de Director y con ese cargo, paso a la Escuela Antonio José de Sucre, entre calles Cedeño y Girardot, en la vieja casona del finado Chucho Simoza. Ahí hacemos los maestros y la comunidad el primer ensayo sobre Desarrollo Comunal en este Estado. Paralelamente me hago corresponsal de Últimas Noticias y La Esfera y nace el primer noticiero de radio en Radio Monagas, al que llamé Clarín. Recuerdo que el desaparecido Beny Ramos me llamaba “pajarito”, porque le hacíamos mucha campaña al conservacionismo, a los recursos naturales y humanos, sobre todo a los pájaros y teníamos una cuña que decía: “No le tire piedras al pajarito, tírele besos, amor… ”

Se hace por vez primera un concurso para entrar a la Escuela Artesanal, frente a la plaza Miranda y lo gano –ya era corresponsal de El Nacional, desde el primero de octubre de 1959- Geografía y Castellano di en esa Escuela… En el Bicentenario de esta ciudad, me gano el premio como el periodista que mejor cubrió ese evento y el gobernador Luis Piñerúa Ordaz me lo entrega, en la celebración de mi boda con Dolly, el 26 de diciembre de 1960. Fue la primera boda de Monseñor Ramírez Salaverría, como obispo de aquí. En lo del bicentenario estuvo por aquí el presidente Rómulo Betancourt y le planteo la construcción de la Escuela Técnica Industrial; esos terrenos eran de La Creole, hablo con esta gente y ¡por fin! Betancourt la ordena y desde ese entonces trabajo ahí, como profesor de Historia Contemporánea y Social; 30 años hace de eso.

- Y tu Programa de Radio Maturín, Frente a Frente, Rubén … ¿Cómo nace?

- Esa es otra historia muy larga de contar. ¡Y ya está contada y muy bien asimilada!

En los Robles quedaron fragancias de tomillos y yerbabuena. Oréganos. Todo ha ido quedando en Los Robles y todo ha ido perdiéndose. La chulinga acosada de tristeza lo canta en el guamache meditabundo y sombrío; el turpial, ya de poco cantar asoma pesadumbres y nostalgias, que abrazan a la melancolía del conoto. Ciruelas, cerezas y chigüichigües. ¡La amarillita y esplendorosa flor de abrojo…! Se nos acerca la dinamita, bárbara y tenaz ¡Y muy cerca! ojos malos y dolarizados, manos asesinas…

Rubén se quedó aplantado en la bella Maturín, aguardando, tal vez otro chance, para reiniciar el juego de volver a la isla infinita y primorosa; paraje de mar con cintillos azules, en continuo reguero de perlas. Rubén no pudo volver. No… ¿Cuántos acariciamos aún la esperanzada certidumbre de echar, aunque sean los huesos en el lar nativo de la malograda Margarita? Rubén se quedó en este refugio de paz y armonías, abrazado –como yo- a chaguaramas y araguaneyes, a la cantora sabana y besando a diario, rocíos y destellos, que cada vez más nos sujetan al fogón hogareño de Los Monagas y a la vida de los justos…

-Nos quedamos Rubén, sí, nos quedamos, pero con una isla tan grande, como La Cueva del Guácharo, gimiéndonos y colapsándonos el pecho. ¿Azul?














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