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22 de julio de 2018





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Comer conciencia
En líneas generales lo hacemos inconscientemente; por ejemplo, ahora está de moda comer sano, es decir, evitar los excesos, alimentos con bajo contenido de grasas, muchas proteínas, regular los azúcares, etcétera.
Julio Machillanda | julionuevaera@hotmail.com

7 Ene, 2018 | Somos lo que comemos y es verdad, los alimentos que ingerimos nos dotan de las sustancias básicas para mantener nuestra vidas, principalmente los carbohidratos, proteínas y lípidos, Estos elementos van a formar las células nerviosas que conforman nuestro cerebro, nuestra mente y de allí se producen sentimientos, pensamientos, emociones, que van a estructurar la persona.

La pregunta no sería qué es lo que haces, sino cómo lo haces. Y en este caso, no es lo que comes, sino cómo lo comes.

El dicta el cómo haces, lo que haces es tu nivel de consciencia.

Existen dos posibilidades en tu ingesta de comida, consciente o inconsciente.

En líneas generales lo hacemos inconscientemente; por ejemplo, ahora está de moda comer sano, es decir, evitar los excesos, alimentos con bajo contenido de grasas, muchas proteínas, regular los azúcares, etcétera.

Pero si esa comida sana lleva de condimento el estrés, se vuelve poco saludable. En la era en la cual el estrés es el mayor productor de enfermedades, vemos que a las comidas las personas llevan de acompañante el celular y ventilan todos sus problemas, ni siquiera se dan cuenta de que comen, no degluten la comida, sino la tragan casi sin masticar, resultando en todo tipo de enfermedades, principalmente las gastrointestinales.

¿Qué hacer? Mi propuesta es hacer de nuestras comidas un momento sagrado, entonces no hablaremos de comida sana, sino de momentos sanos si te sientas a la mesa y realizas una pequeña meditación, entonces toda la comida se convertirá en una meditación.

Pasos a seguir: observa y huele los alimentos, esto que pareciese algo superfluo va a estimular los receptores olfativos que tienen relación con la sexualidad, por lo que tu sexualidad mejorará; mastica bien tus alimentos, preparándolos para la digestión, luego deglutirlos y tu estómago recibirá una comida llena de amor y no de estrés.

Prueba y recuerda: no es lo que comes, sino cómo lo comes.




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