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Felicidad y meditación
Con la ayuda y el estímulo del Dalai Lama, Richard Davidson reclutó monjes budistas que fueron a Madison para meditar en el interior del aparato de Resonancia Magnética Funcional (FMRI), mientras se medía la actividad cerebral en sus diferentes estados mentales. Como medida comparativa, incluyó en el experimento a estudiantes sin experiencia en meditación, pero que habían recibido un curso rápido sobre las técnicas básicas.
Ubaldo Beade | ubeade@gmail.com

13 Nov, 2017 | ¿Podría ser que el hecho de pensar en los pensamientos de una nueva y distinta forma influyera no sólo en los estados patológicos del cerebro, como el TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo) y la depresión, sino también en la actividad normal como conectarse a la felicidad?

Para responder esto pues les contaré hoy sobre un estudio que leí hace algunos años que me atrajo mucho y fue unas de las pioneras y precursoras en mi vida que me llevo profundamente a estudiar la meditación.

El neuro-científico Richard Davidson, de la Universidad de Wisconsin en Madison, acudió a los monjes budistas, los atletas olímpicos del entrenamiento mental. Algunos monjes han pasado más de 10.000 horas de su vida meditando. En el inicio de su carrera profesional,(aquí se describe algo muy técnico pero necesario, si leemos bien y con calma es muy digerible) Davidson había descubierto que una mayor actividad en la corteza prefrontal izquierda que en la derecha se correlaciona con un mayor nivel de satisfacción. La actividad relativa izquierda/derecha ha sido vista como un marcador del punto de equilibrio de la felicidad, pues se ha visto que las personas tienden a volver a este nivel, independientemente si han ganado la lotería o pierden a su cónyuge. Si el entrenamiento mental es capaz de modificar la actividad característica del trastorno obsesivo compulsivo y de la depresión, ¿podría la meditación u otras formas de entrenamiento mental, se preguntó Davidson, producir cambios duraderos que formen una base capaz de fortalecer la felicidad y otras emociones positivas? "Esa es la hipótesis", dijo: "que podamos pensar en las emociones, estados de ánimo y estados tales como la compasión, como habilidades mentales susceptibles de ser entrenadas."

Con la ayuda y el estímulo del Dalai Lama, Davidson reclutó monjes budistas, que fueron a Madison para meditar en el interior del aparato de Resonancia Magnética Funcional (FMRI), mientras se medía la actividad cerebral en sus diferentes estados mentales. Como medida comparativa, incluyó en el experimento a estudiantes sin experiencia en meditación, pero que habían recibido un curso rápido sobre las técnicas básicas.

Durante la práctica de la compasión pura, una técnica de meditación budista estándar, las regiones del cerebro que mantienen la información de quién soy “yo” y quien es "el otro", se silenciaron; la FMRI mostraba como los sujetos - tanto meditadores experimentados como novatos - abrían su mentes y su corazón a los demás. Más interesantes eran las diferencias entre los llamados expertos y los novatos. En el primer caso, había una activación significativamente mayor en una red cerebral asociada con la empatía y el amor maternal. Las conexiones de la región frontal, tan activas en las regiones emocionales del cerebro durante la meditación de la compasión, parecían hacerse más fuertes según se tuvieran más años de práctica de meditación, como si el cerebro hubiera ido forjando conexiones más sólidas entre pensamientos y sentimiento.

Pero quizás la diferencia más notable se veía en un área en la corteza prefrontal izquierda, el sitio de la actividad que marca la felicidad. Mientras que los monjes generaban sentimientos de compasión, la actividad en la corteza prefrontal izquierda anegaba la actividad prefrontal derecha (asociada con estados de ánimo negativos) hasta un grado antes nunca visto en la actividad puramente mental.

Por el contrario, los estudiantes no mostraron esas diferencias entre las cortezas prefrontales izquierda y derecha. Davison concluye que el estado positivo es una habilidad que puede entrenarse.

Tanto en los monjes, como en los pacientes con depresión o TOC, el acto consciente de observar sus pensamientos de una manera determinada, reorganiza el cerebro. El descubrimiento de la neuroplasticidad, en decir, el poder de la mente para cambiar el cerebro, es algo aún demasiado nuevo para los científicos y más aún para el resto de nosotros, como para que podamos alcanzar a comprender su significado completo. Pero aún, con solo ofrecer la posibilidad de tratamientos diferentes para las enfermedades mentales, nos promete algo más fundamental: “Una nueva comprensión de lo que significa ser humano”.

Sigue en contacto con estas cápsulas de información que lunes a lunes te iremos brindando, para que sepas más del Mindfulness y sus beneficios. Si quieres un contacto más directo y vivencial, puedes hacerlo en la Escuela de Emociones y Meditación Mindfulness que funciona en @AsanaYogaCenter todos los lunes a las 5:30 p.m. en la Urb. Jorge Coll.

Que la luz se extienda para todos hasta la próxima…




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