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21 de mayo de 2018





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Somos mendigos del amor
El origen de la palabra mendigar ‒del latín mendicare‒, significa pedir limosna, humillarse ante al otro para recibir un favor a cambio. Ahora bien, veamos que significa amor, ‒de la raíz latina amare, más el sufijo -or, que denota resultado–. El amor es un sentimiento universal, que se tiene a otra persona, animal o cosa. El término amor puede tener diferentes significados, depende de cómo sea empleado.
Mónica Tietz moniquita2020@hotmail.com

9 Sep, 2017 | Cuando hablamos de mendigos, siempre nos viene a la mente una imagen de personas en la calle pidiendo limosnas. Conversando con amigos y analizando lo que sucede hoy en día. Ellos comentaban que, a través de sus propias experiencias, también se han convertido en mendigos de amor.

El origen de la palabra mendigar ‒del latín mendicare‒, significa pedir limosna, humillarse ante al otro para recibir un favor a cambio. Ahora bien, veamos que significa amor, ‒de la raíz latina amare, más el sufijo -or, que denota resultado–. El amor es un sentimiento universal, que se tiene a otra persona, animal o cosa. El término amor puede tener diferentes significados, depende de cómo sea empleado.

Bajo esta premisa, nosotros nacimos con la carta del amor. Cuando éramos pequeños, no sabíamos qué representaba el amor, pero sentimos la necesidad de que alguien nos dé cariño. A medida que fuimos creciendo, bien sea por nuestro entorno social o los paradigmas socioculturales, poco a poco nos fueron alejando del amor y desviando nuestra atención al mundo exterior.

Por esta misma razón se crean los ideales: tienes que ser el mejor de la clase, ganar medallas, tienes que luchar; también las creencias limitantes (no sirves para eso), si no haces caso te va a llevar el loco (miedos), angustias, o el “si no te portas bien, no te compro un helado” (chantaje). Así, poco a poco fuimos adquiriendo este nuevo aprendizaje de mirar al mundo que nos rodea, de una forma que va en contra de lo que somos o venimos a hacer en el mundo. Sin darnos cuenta, nos fuimos adaptamos a este modo de vida y creamos hábitos, enseñándonos que todas estas cosas son más importantes que el amor.

Es aquí cuando comienza todo nuestro caos existencial, porque para ser amado o tener una relación de pareja, amigos y hasta entre familia, dejamos de apreciarnos como ser humano, para ser aceptados y queridos por otra persona. Incluso para conseguir un empleo, no nos hacemos la idea de que sí podemos lograr y estar en el puesto que queramos, pero todo esto se debe a esa serie de informaciones, que a lo largo de nuestros años fuimos aprendiendo.

Lo más importante de todo esto, es que sepas que así como aprendiste estas costumbres también las puedes desaprender, ¿de qué manera? Conectándote con tu yo interior, con ese niño que habita en ti; escuchándolo y siguiendo los llamados o señales de tu corazón. El amor vive en nosotros, el amor no es material. Es energía. La vivencia que puedas tener de él es gentileza, tolerancia. Es aceptación, no juzga, une.

Cuando te llenes con la más pura e ingenua ternura, como cuando eras un niño, verás que las cosas en tu vida comienzan a tomar otro rumbo. No necesitarás de la aprobación de los demás para sentirte amado. Cuando hayas reconectado con la energía del amor, no será necesario mendigarlo.

No desaproveches más tu vida en propósitos o personas que no te aporten nada espiritual, esto te hace sufrir. Llénate de autoestima y se tú la persona quien elige cómo, con quién y dónde estar.

¡Tú ya puedes lograrlo!




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