Porlamar
24 de junio de 2018





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La mágica medicina científica
La llegada del Dr. Reinfeld con su curso de sanación utilizando la energía universal terminó de convertirme en un médico mágico-científico.
Julio Machillanda

16 Abr, 2017 | Había llegado a Margarita en el año 1985, yo era de los médicos que decía que el que se iba para el interior de Venezuela se atrasaba, imbuido en lo científico, lo que no se podía comprobar no existía.

Y aquí estaba, sin saber que en la Isla de La Luz me esperaba la magia de la vida.

Asistía al Hospital Luis Ortega de Porlamar como médico pediatra ad honorem, es decir sin cargo y sin cobrar, yo que venía de Caracas mi ciudad natal con una pasantía como instructor de la cátedra de Pediatría de la UCV, con la publicación de algunos trabajos científicos y con un cargo de médico pediatra de la Unidad de Psiquiatría, donde conocí al Dr. Bernard Reinfeld, que posteriormente también se vino a la isla.

Sólo obtuve un cargo hospitalaria en el año 1987, mientras fui sintiendo el valor de la sencillez y la magia, que no todo lo científicamente comprobable era lo real.

La llegada del Dr. Reinfeld con su curso de sanación utilizando la energía universal terminó de convertirme en un médico mágico-científico.

Eran momentos de gloria, los días jueves daba charlas en la escuelita del hospital, donde meditábamos, y hablamos de lo esotérico, de la magia, de los maestros.

El grupo de residentes de Pediatría era muy especial, le “imponían “manos a sus pacientes, y se fue formando un equilibrio entre lo científico y lo espiritual, en las revistas médicas siempre les decía: "lo científico debe ser religioso, y lo religioso debe ser científico".

Una vez estando en casa, me llama la Dra. María Inés, excelente residente de pediatría, y me dice: "Doctor, tenemos un bebé en la Unidad de Cuidados Intensivos, y está muy malito. ¿Por qué no viene y le hace imposición de manos?". Y aquí comienza la historia de muchos casos que tuvimos y que ayudamos a resolver con la imposición de las manos. De allí la famosa frase: "Ese doctor no me curó porque ni siquiera me puso la mano encima".

Se inicia en mi vida la mágica medicina científica. Próxima entrega: La sanación del bebé de la UCI…




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