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16 de noviembre de 2018





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Fuga de cerebros
Todos tenemos el deber de colaborar para impedir la emigración de esos venezolanos científica, técnica y profesionalmente capacitados para servir a nuestra patria, a los cuales el propio país se esmeró en invertir recursos considerables para su preparación.
Manuel Acevedo Ramírez | manuelacevedoramirez@gmail.com

12 Mar, 2017 | Dentro de la crisis generalizada que parece estar viviendo el país en todos sus órdenes, destaca un nuevo y grave fenómeno localizado en la fuga del talento capacitado nacional, afectando incluso al patrimonio intelectual de las universidades. La inseguridad, los problemas económicos, como inflación, el desempleo y el hecho de no visualizar un futuro promisorio son algunas de las principales razones que han obligado al talento criollo a buscar mejores oportunidades de vida en otros países. Sin embargo, el factor político también ha sido determinante en esta lamentable realidad.

La "fuga de cerebros" fue siempre un dilema de los países en desarrollo; sin embargo, Venezuela nunca había sido un país migratorio, todo lo contrario, siempre fue receptor de inmigración. Una primera oleada de inmigrantes europeos (italianos, portugueses y españoles) sembró raíces en tierra venezolana desde los años 50 y a partir de los 80 comenzaron a llegar multitudes de diversas zonas de Latinoamérica. No obstante, la actual situación económica y política por la que atraviesa nuestro país ha hecho que los venezolanos comiencen a buscar mejor calidad de vida en otras latitudes. Y aunque no existen cifras oficiales en relación a de fuga de talentos durante la última década, se especula que es “preocupantemente alta”.

Ante esta grave situación, que ahora está afectando seria y gravemente a Venezuela, es urgente aplicar los mecanismos y medidas que permitan enfrentar su recurrencia. Es necesario formular y crear alternativas, soluciones que nos ayuden a que nuestro talento se quede en el país. Todos tenemos el deber de colaborar para impedir la emigración de esos venezolanos científica, técnica y profesionalmente capacitados para servir a nuestra patria, a los cuales el propio país se esmeró en invertir recursos considerables para su preparación.

Esta denominada fuga de cerebros no es un fenómeno aislado, la misma responde a la importancia que tiene la ciencia en una sociedad. Esa importancia está representada en la institucionalización y representatividad social que tenga. Mientras el gobierno y la sociedad civil no consideren importante el tema, no tendrá sentido su sostenimiento y por ende, no es prioritaria la inversión en talento humano, más bien se considerará como un gasto, de modo que el problema es muy complejo y difícil de entender o justificar. De no hacerse algo al respecto hoy, tendremos que reconocer que el mañana que le espera a nuestra querida Venezuela no es muy halagüeño por cierto.




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