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6 de abril de 2020





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Vivir‐envejecer con la Naturaleza
En la actualidad empieza a surgir un nuevo paradigma que propone una cosmovisión en la que el hombre no es el centro del universo, el dueño de la naturaleza y de los demás seres.
Silvio Aristizábal Giraldo

Foto: CORTERSÍA

Todaforma de vida merece ser respetada,independientemente de su valor para el ser humano. / Foto: CORTERSÍA

13 Abr, 2016 | El hombre como ser superior, situado por encima de los demás seres de la naturaleza, ha sido el paradigma dominante en la cultura judeo‐greco‐cristiana. El cambio de este paradigma y la consecuente visión del hombre como parte de la naturaleza y un “ser‐junto‐a‐los‐otros‐seres” (no por encima de ellos), plantean la necesidad de nuevos estilos de vida, nuevas formas de vivir‐envejecer que reconozcan y respeten los derechos de la Naturaleza.

La concepción del hombre como dominador de los otros seres encontró plena justificación en el mandato de Jehová a Adán: “creced, multiplicaos y dominad la tierra…”. Posteriormente, durante la llamada Modernidad occidental, con el desarrollo del método científico experimental y la exaltación de la razón como árbitro supremo, la visión teocéntrica fue desplazada por un nuevo paradigma: el hombre como centro del universo, por encima de los demás seres. Más que de antropocentrismo podría, incluso, hablarse de androcentrismo y patriarcalismo: dominación del varón. Si bien es cierto que a lo largo de la historia numerosos pensadores cuestionaron el antropocentrismo, fue solo hasta mediados del siglo XX cuando la crisis de este paradigma empezó a sentirse con mayor intensidad, como consecuencia de los cuestionamientos a la capacidad del hombre para resolver los problemas de la humanidad mediante la aplicación de la ciencia y los principios de la razón.

Acontecimientos como las dos guerras mundiales y el Holocausto judío contribuyeron a aumentar el desencanto sobre la utilidad de la ciencia y la razón para fines no contemplados en el ideario de la Modernidad.

A partir de entonces empieza a surgir un nuevo paradigma que propone una cosmovisión en la que el hombre no es el centro del universo, el dueño de la naturaleza y de los demás seres. Poco a poco se va abriendo paso una manera diferente de entender al hombre no como el dominador, sino como uno‐ entre‐pares y, lo que, tal vez, es más importante, la convicción de que la Naturaleza tiene derechos y, por tanto, no puede ser mirada simplemente como un recurso a explotar para beneficio del ser humano. Es lo que han sostenido durante miles de años pueblos indígenas de diferentes partes del mundo, para quienes la dicotomía naturaleza‐sociedad carece de sentido y, en consecuencia, la relación humanos‐ naturaleza se da en términos personales de sujeto a sujeto y no de sujeto a objeto.[1]

En la perspectiva de estos pueblos, algunas especies animales y vegetales así como montañas, selvas y ríos están revestidos de personalidad propia y otros seres vivos son agentes morales análogos a los humanos. En los últimos cuarenta años, muchos estudiosos de los ecosistemas y las relaciones que se establecen entre sus distintos componentes, han llegado a conclusiones similares y concuerdan en que “toda forma de vida merece ser respetada, independientemente de su valor para el ser humano”.[2]

De esta manera el antropocentrismo y sus derivados (androcentrismo y patriarcalismo) van siendo desplazados por un nuevo paradigma: el biocentrismo: la vida, como valor en sí mismo, que debe ser respetado. La perspectiva del biocentrismo exige aprender otras formas diferentes de vivir‐envejecer. Para ello se requieren procesos de socialización y educación que posibiliten construir nuevos sujetos humanos. Sujetos que se sientan parte de una totalidad compleja en la que hay una interacción constante entre la comunidad humana viviente y otras comunidades; interacción que genera distintos tipos de relaciones que demuestran la multiplicidad y la diversidad, pero también la singularidad.

Fuente: [1] Descola P. & Pálsson, G. (Coords.). (2001). Naturaleza y Sociedad Perspectivas antropológicas. México: Siglo XXI. [2] Gudynas, Eduardo. (2014). Derechos de la Naturaleza y Políticas Ambientales. Bogotá. Jardín Botánico José Celestino Mutis. 12/4/2016 Red Latinoamericana de Gerontología ­ RLG http://www.gerontologia.org/portal/print/i




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