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Brigada turística y estímulos al inversionista son necesarios
Como ocurre en el resto del estado Nueva Esparta, la inquietud del colectivo gira alrededor de la inseguridad.
El consumo de drogas, ajustes de cuenta en barriadas y hechos continuos de riñas alteran la paz.
YANET ESCALONA
En Punta de Piedras desembarcan la mayoría de los pasajeros que ingresa a Margarita y toda la carga principal que abastece a la isla. Pero no existe un buen módulo de información turística, ni tampoco policía o brigada turística que pueda orientar a quienes entran a la Isla por esa vía.
El movimiento central de la capital tuborense gira alrededor de la actividad naviera. Conferry, dice el gerente José Jesús Fernández, dispone de tres unidades “express” y dos convencionales en la ruta a Puerto La Cruz. Suma las dos unidades de carga “María Rosario” y “Rosa Eugenia” y el “María Libre” hacia la isla de Coche. El muelle, con 300 metros de largo, tiene capacidad para el atraque de tres buques simultáneamente.
Naviarca, hacia la otra calle, moviliza pasajeros y carga a Cumaná, estado Sucre. La chalana tipo ferry tiene capacidad para 150 pasajeros y 60 vehículos, indica Alejandro Pérez, uno de los gerentes de la compañía.
En temporada alta, como la vivida en el mes de diciembre, movilizaron 16 mil pasajeros. El promedio mensual en época de baja afluencia es de 8 mil personas, aproximadamente.
Alrededor del terminal marítimo se desarrolla una vida paralela relacionada con el comercio informal, como la protagonizada por Margarita González, con una venta de chucherías y productos varios como alcoholado, entre otros que le demandan.
Sentada en un mueble de mimbre y un poco quebrantada se queja de la temporada baja.
-Ufff ... las ventas están muy malas. A veces venimos y no logramos ni hacer el diario.
-¿Cuántos años tiene como vendedora? -Mijita, 28 años. Esto se acabó. Está muy malo y apenas vendemos unos coroticos. Cuando hago alguna venta eso me remedia para la arepita. Nunca está esto como antes en la buena época del puerto libre.
Un poco más allá, en los alrededores del terminal de Naviarca, Delfina Vicent mata el tiempo llenando crucigramas. -El año comenzó muy pesado. Tengo 20 años en este comercio. Vendo cholas, sacos, chucherías. No me gustan estos primeros meses, porque la gente compra muy poco. Esperamos que mejore para los carnavales y la Semana Santa.
Otro vendedor habla sin identificarse, pero con crítica precisa sobre cómo ve al pueblo. “Esto era tranquilo hasta que llegó la ‘piedra’”, dice con fuerza.
Se refiere a la droga “crak”, popularmente llamada “piedra”. Es el nombre vulgar de un derivado de la cocaína. Considera que esa penetración de la droga en sectores como “Barrio Negro”, ubicado unas cuadras más arriba de la plaza, u otros sectores, ha “echado a perder a Punta de Piedras”.
Según Aníbal Ramos, nativo de Punta de Piedras, hace falta generar más empleo, incentivar el turismo y darle alternativas a quienes pasan su días entre el ocio.
-El turismo puede traer más desarrollo con un ordenamiento adecuado. Tú llegas aquí y no hay un guía turístico, ni hoteles, ni estructuras adecuadas. Tampoco hay un cine o un buen centro comercial. Buscas una agencia de viajes y tienes que agarrar camino para Porlamar.
“Nunca he comprendido cómo, estando a tan poca distancia de la isla de Cubagua, Punta de Piedras no tenga ese vínculo turístico. Si se organizaran paseos saliendo para Cubagua y para La Restinga esto fuese mejor, con alternativa para quienes nos visitan y empleos para los nuestros”.
Juan José Millán, sentado a la puerta de su casa en la calle principal, tampoco está contento con la forma cómo se está desarrollando el pueblo y critica la inseguridad.
-Esto está peor que nunca. Estoy sentado aquí porque es de mañana. A las siete de la noche tienes que estar recogido. La gente se siente con miedo en su propio pueblo. Yo no había visto eso, dijo, al rehusarse a ahondar más sobre el asunto.
Un camionero de los tantos que a diario pernoctan en el ferry comentó que menos mal que una de las áreas donde estacionan las gandolas la han alumbrado. “También considero que ha sido bueno la autopista, con ese dinero que le metieron. Falta alumbrar las otras áreas para que nos podamos sentir más tranquilos. Hacen falta módulos de vigilancia y atención al público”.
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